El nuevo diseño de la Gran Vía de Madrid se ha inaugurado esta tarde coincidiendo además con el tradicional alumbrado navideño tras seis meses de obras que han transformado esta emblemática calle en un espacio más funcional con mayor protagonismo del peatón y la bicicleta.   Con la ampliación de aceras, el peatón ha ganado 6.800 m2, lo que supone un incremento de espacio peatonal del 31,24 % respecto a la superficie anterior.

La calzada ha quedado configurada con dos carriles de circulación por sentido: uno para transporte público y uno para coches y bicicleta- En el tramo entre las plazas de España y de Callao se ha creado un carril bici independiente del resto de los vehículos, en sentido subida.

 

Se han creado seis nuevos pasos de peatones para mejorar la permeabilidad transversal. Ha mejorado la calidad ambiental y paisajística mediante la plantación de nuevo arbolado, un mobiliario urbano innovador, y una imagen homogénea y contemporánea. Se ha instalado alumbrado de eficiencia energética, pavimento drenante y asfalto fonoabsorbente.

Para ello se han ampliado las aceras, reordenado los carriles de circulación, y se han creado seis nuevos pasos de peatones. Además, se ha mejorado la calidad ambiental y paisajística mediante la plantación de nuevo arbolado y se han estrenado modelos de bancos, luminarias y semáforos.

 

Tráfico y accesibilidad

Todas las transformaciones adaptan la estructura de movilidad de la calle a su condición de eje fundamental del nuevo Madrid Central, parte esencial del Plan A Cero Emisiones.

Este nuevo modelo de movilidad permite mejorar la calidad del aire, el paisaje urbano, la movilidad ciclista y peatonal, y el transporte público, lo que se refuerza con una serie de acciones complementarias o la adaptación de toda la calle a la normativa de accesibilidad universal y supresión de barreras arquitectónicas y la reordenación del mobiliario para mejorar el espacio público y suprimir obstáculos e impactos negativos.