#ARCOMadrid2020, !! Larga vida al Arte que hacen los artistas !!

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ARCO, JUST MADRID, ART MADRID, URBANITY ART, SAM, DRAWING ROOM MADRID, FLECHA, es arduo, complejo, casi inabarcable, lo que Madrid ha albergado en 5 días. Miles de personas, y casi cientos de miles, entre coleccionistas, aficionados, críticos, galeristas y responsables culturales de todo el orbe,  se han dado cita en la capital para, sobre todo, comprar y vender “Arte”.

Algo que, siendo sinceros y realistas, salvo por la polvareda que levanta siempre el hecho cultural y la parafernalia mediática, y en particular la creación artística, no está al alcance de casi ningún ciudadano, ya que el objeto artístico sigue siendo muy caro y exclusivo, y por ende inaccesible para el común de los mortales, que en la mayoría de los casos se conforman con poderlo contemplar o hacerle una fotografía.

Hay que decir que exponer en ARCO es carísimo, ya que un espacio de unos sesenta metros cuadrados diáfanos cuesta del orden de 22.000 euros, eso teniendo en cuenta que la galería que opta,  haya sido seleccionada previamente por el durísimo comité organizador, que analiza muchos factores que en teoría garantizan la calidad y categoría de lo expuesto en la Feria.

Las cifras en número marean y asustan, sobre todo con la principal, más importante y mayor de todas, ARCO, y al calor de la cual han nacido y crecido el resto de ferias mencionadas anteriormente. Parece ser, que a pesar de la notable bajada de visitantes y de coleccionistas invitados, unos treinta de trescientos, la autocomplacencia y la satisfacción es general, tanto por parte de la organización como de las galerías.

Este año en su 39 edición, la Feria Internacional de Arte contemporáneo ARCO, cerró  con un considerable  éxito de ventas de las galerías, pero con una bajada de visitantes, de los 100.000 de 2019 a los 93.000 de este año, cuestión, que en cierto modo podría ser achacable a la epidemia del Coronavirus, y el miedo de la gente a las aglomeraciones de personas en lugares cerrados.

A pesar de la caída del 7 por ciento de asistencia, la feria parece ser que para muchos participantes ha sido todo un éxito, las galerías dicen estar felices de los resultados económicos, habiendo sido muchas y cuantiosas las ventas llevadas a cabo, según el balance de la directora de la feria, Maribel López.

Al margen de todo ello, y si hubiera que hacer una comparativa con otras ferias relacionadas con la cultura, diríamos que la vocación de ARCO, fue desde sus orígenes ser un acontecimiento cultural. Pero desde aquellos gloriosos años 80, divertidos, creativos, arriesgados y coloristas, hasta nuestros días, todo en la sociedad española ha cambiado mucho.

Las manazas de los políticos intervencionistas y su afán de protagonismo y de manipulación, han manoseado el discurso libre de una sociedad supuestamente libre y madura, hasta el vómito.

Disentir del discurso único de la “progresía”, y más en los entornos de la creación artística, es un asunto ya prohibido, como en el humor, por la creciente potestad de la corrección política, que todo lo enturbia y posee, incluido el discurso de los creadores y sus valedores culturales.

Así pues, Estas ferias, a día de hoy son correctas, aburridas y diría que casi tediosas, con un componente obsesivo para los organizadores, la supuesta profesionalidad de sus grises participantes. Lo que se puede encontrar hoy en las ferias de arte mencionadas, y sobre todo en ARCO, adalid del conceptualismo sobredimensionado, es sobre todo, un aburrido muestrario de corrección y objetos vendibles para decorar el salón del coleccionista multimillonario y sin criterio alguno que no sea la recomendación del “experto”.

Dichos objetos deben estar llenos o cubiertos completamente de metacrilato, lucecitas led y brillos vacíos de contenido. La estética de lo bello también está en desuso, y lo razonable es crear cosas correctas, aunque sean monstruosas y no quieran contar nada, presentándolas dentro de marcos descomunales. Hasta el punto de que el marco o el envoltorio de lo que quiere ser pieza artística, es y ocupa más que la propia obra de arte, si es que siquiera la misma está presente como tal, ya que a veces la obra de arte es el envoltorio, la materia, el formato mismo.

Diría que ni siquiera ya el concepto que puede justificar ciertas creaciones es sólido, puesto que está  tan al servicio del criterio privado y privativo del artista, que nadie, absolutamente nadie, sabe cuál es exactamente el mensaje que se quiere transmitir envuelto en tanto papel para regalo.

Digo metacrilatos, como digo plásticos, acero, cartón y objetos varios, para mostrarnos en general una visión fría, gris e inhumana del mundo. Una visión que convierte al ser humano en mutación o metamorfosis con bestias variopintas, fruto de un surrealismo sórdido y oscuro donde el humano es humanoide o bestia de bestiario, lo hecho a imagen y semejanza de Dios, ya ha desaparecido por completo.

Ahora el surrealismo que preconizó  Dalí, un mundo del subconsciente donde la pesadilla era necesaria para retratar al ser humano, y en donde el objeto per se, por voluntad del artista, tiene un valor implícito, al dictado farragoso de Marcel Duchamp,  es el único camino.Lo que el ser humano corriente no es capaz de ver, se puede llegar a ver, pero con cita previa y pasando por caja con la Visa Oro repleta de dólares.

Creo que los grandes triunfadores son artistas fuera de estas corrientes tiránicas, José María Sicilia con su perturbadora delicadeza poética de cera y seda, o el conquense José María Iturralde, a la búsqueda de la luz oculta de y en la materia del origen del universo, son artistas,  que se distancian del actual discurso del arte del horror, como objeto irracional y como envoltorio.

Pido disculpas a tantos artistas valientes que no van a ARCO e incluso a ninguna de estas ferias, y sin embargo son fantásticos e independientes, no entrando en la dictadura del mercado y sus mercaderes y mercaderías.

Larga vida al arte que hacen los artistas

ADOLFO FALCES DELGADO

ARTISTA – PROFESOR DE ARTE