Cultura
Pintura religiosa «Tormento y Devoción» en Museo Sorolla Madrid
Sorolla. Tormento y devoción, es una muestra que propone un recorrido por el trabajo más desconocido e inédito de Joaquín Sorolla Bastida, la pintura religiosa. Aunque no estamos habituados a pensar en Sorolla como un pintor de temática religiosa sí fue un género que cultivó, sobre todo, durante los primeros años de su carrera, y en el que demostró su joven y prometedor talento.
La exposición presenta una cuidada selección de obras, fruto de una intensa y sistemática investigación. En su mayor parte inéditos para el gran público, los cuadros que se exponen ofrecen una completa representación del tema religioso en la pintura de Sorolla. Permite recorrer con detalle y desde una nueva perspectiva, los primeros años de su carrera y descubrir una selección de pintura de Sorolla nunca antes reunida para el público.
El título de la muestra acerca a dos facetas claves para comprender los inicios de su carrera pues, aunque Sorolla gozó de toda la fama y el reconocimiento internacional a la que un pintor podía aspirar, a la gloria no se suele llegar sin esfuerzo, sin sacrificio, sin padecimiento.
He seleccionado diez obras de esta excelente exposición, sin ningún criterio determinado porque cualquiera de ellas podría haber sido elegida. Diez obras de la exposición Sorolla. Tormento y devoción. Por orden cronológico son:
1.- Estudio de monje, 1881
Estudio de monje, 1881
Acuarela sobre papel, 34,5 × 26 cm.
Colección particular
La obra “Estudio de monje” firmada en 1881 ha sido adquirida recientemente por el Estado para la colección del Museo Sorolla.
La acuarela, hasta ahora en colección particular, perteneció a Enriqueta García del Castillo, cuñada del pintor.
2.- San Luis, rey de Francia, orando, 1882
San Luis, rey de Francia, orando, 1882
Óleo sobre lienzo, 190 × 94 cm.
«J. SoRollA / Valencia / 1882» (ángulo inferior derecho) Cañada, Alicante, iglesia parroquial de San Cristóbal
La vida ejemplar de san Luis, rey de Francia, inspira devoción y creación a fieles y artistas desde la Edad Media. Luis IX (1215-1270), consagró su vida tanto a la oración como a la austeridad y favoreció a los más necesitados, convirtiéndose así en un adalid del fervor cristiano.
El máximo esplendor del culto a san Luis en la tradición artística hispana se produjo durante el siglo XVII, gracias a la espiritualidad de la Compañía de Jesús y al influjo de la Orden Tercera de san Francisco. En sus primeras representaciones artísticas el santo viste clámide militar decorada con lises. Posteriormente, se sustituye por un aterciopelado manto e insignias de la realeza (corona y cetro). Los atributos que le acompañan suelen ser una pequeña capilla o la corona de espinas, símbolos alusivos al traslado de la reliquia desde Constantinopla a París, y a la edificación durante su reinado de la Sainte-Chapelle de París, lugar destinado para la veneración de tan valioso objeto.
Sorolla sitúa al monarca en un entorno íntimo: aparece en posición genuflexa y recogido sobre sí mismo, con los ojos cerrados y sumido en una profunda oración. En el reclinatorio de estilo gótico se presentan algunos de sus atributos piadosos diferenciadores: el crucifijo, el libro de horas y un pequeño almohadón de terciopelo, sobre el que reposa la corona de espinas. La luz que unge la escena desciende tímidamente, alumbrando al monarca que, coronado por un halo, va ataviado con un largo manto de terciopelo azul salpicado de flores de lis y con guarnición de armiño en el cuello.
El lienzo fue un regalo del pintor a Luis Santonja Crespo, I marqués de Villagracia, como muestra de agradecimiento por la ayuda recibida .
Según indica Blanca Pons-Sorolla, el primer benefactor del pintor fue Santonja, terrateniente y político, natural de Biar. Concha, hermana menor de Joaquín, desde muy niña acudía a coser a la casa del marqués, donde comenzaron a interesarse por su familia y por la afición de Sorolla por la pintura. La fructífera relación con el marqués motivó la llamada «redención a metálico», es decir, Luis Santonja y su hijo José María intercedieron en favor de Sorolla para eximirle del servicio militar. Además, también fueron los responsables de propiciar el inicio de su formación académica con su ingreso en la Escuela de Bellas Artes de Valencia.
La documentación conservada en el Museo Sorolla, enviada por el Ayuntamiento de Cañada el 24 de junio de 1967, constata que los herederos del marquesado donaron la obra a la iglesia parroquial de San Cristóbal de ese municipio.
3.- Escena histórica h. 1884-1886
Óleo sobre tabla, 38,5 × 49 cm.
«Al / Sr D. Mariano Catalina / su afmo / J SoRollA» (zona inferior izquierda; «391» (reverso), a lápiz azul
Colección particular
Esta pequeña tabla, cuyo asunto resulta de difícil identificación, ha sido considerada la Muerte de la emperatriz Isabel de Portugal. Sin embargo, el cadáver —un hombre barbado—, la austera y sobria ambientación y el resto de personajes no coinciden con ese momento. Debe tratarse de una escena de las Germanías: la rebelión producida en Mallorca y Valencia entre 1519 y 1523 contra Carlos V.
Algunos de sus episodios habían sido frecuentes entre los artistas valencianos, e incluso fueron elegidos para concursos de oposición en la Diputación de Valencia, si bien en ninguna de las obras conocidas se representó un momento de estas características. En los escudos que figuran al fondo, pendientes de un arco gótico, pueden distinguirse el águila de sable y los cuatro palos de gules, propios de la heráldica de los reinos de Valencia y Aragón. Mientras que sobre el cadáver parece figurar el escudo de Carlos V, si bien con algunas licencias, que posiblemente se deban a la condición abocetada de la obra y que, en cualquier caso, sorprende ver cubriendo el cuerpo inerte de un sublevado contra el poder real. La disposición del cuerpo sobre parihuelas y no en un catafalco mortuorio evidencia el traslado de aquel desde el lugar de su muerte hasta este interior.
Finalmente, la caracterización del asunto como un hecho improvisado —solo dos religiosas y cuatro caballeros acuden al sobrio velatorio—, y la sorpresa que muestran los dos personajes que aparecen al fondo parecen indicar que Sorolla pretendió representar el momento posterior a la ejecución de alguno de los agermanados. Sin embargo resulta difícil identificar a cuál de ellos quiso referirse, si es que su intención fue realmente representar a alguno en concreto. En efecto, los libros de historia que el pintor pudo consultar coinciden en señalar que, tras la muerte de los agermanados principales —Guillem Crespí, Vicente Peris y Guillem Sorolla—, sus cabezas quedaron expuestas o fueron trasladadas a otros lugares, lo que parece contradecir la representación de esta pequeña tabla. Es posible que la coincidencia de su apellido con el de uno de los cabecillas de la revuelta pudiera llevarle a imaginar un posible velatorio del cadáver de Guillem Sorolla; aunque, según las crónicas, no parece posible que este llegara a celebrarse.
La obra está dedicada a Mariano Catalina Cobo (1842-1913), periodista, escritor y editor. Aunque de la correspondencia epistolar de Sorolla resulta imposible deducir una amistad o cercanía, el pintor tuvo que conocerlo en Madrid, quizá en 1884, antes de volver a Valencia. Debió realizar entonces esta tabla, que le regaló posiblemente tras el más que lógico intercambio de pareceres sobre el asunto representado. Como ya se ha señalado, este muestra una estrecha relación con dos de las obras presentadas en la Exposición Nacional de 1884, a la que Sorolla también concursó: Conversión del duque de Gandía de José Moreno Carbonero y Los amantes de Teruel de Antonio Muñoz Degrain (ambas en Museo del Prado)
4.- El buen ladrón crucificado. San Dimas, 1885
Óleo sobre lienzo, 217 × 105 cm.
«Roma. 1885. / J. Sorolla.» (zona inferior izquierda) Valencia, Diputación Provincial
Este cuadro formó parte del lote correspondiente al primer envío de pensionado de Sorolla. El informe reglamentario de la Academia del 18 de abril de 1886 afirmaba que «en él se observan excelentes condiciones de color y de luz, entonación vigorosa, grandiosidad y modelado de formas que obtendrían más valía si no estuviese sacrificada la corrección del dibujo a la impetuosidad y valentía de la ejecución».
Durante su estancia en Roma, los pensionados debían continuar con los estudios de la Antigüedad clásica y enviar a Valencia informes periódicos de sus avances. El disfrute de la pensión obligaba a sus beneficiarios a remitir algunas pruebas de su aprovechamiento con cierta periodicidad, tarea que Sorolla cumplimentó con puntualidad.
La representación de san Dimas es, sin duda, una excusa para mostrar la anatomía de una figura masculina que se tensa, de manera dramática, en una agobiada composición espacial. La iluminación nocturna evoca el momento de sufrimiento terrible previo a la muerte y se advierte la luz que resbala por una anatomía escorzada que recuerda la influencia tenebrista que ejercieron en Sorolla los grandes pintores barrocos españoles. Además, esa torsión y la fuerza que se genera en el cuerpo del buen ladrón, que se retuerce sobre sí mismo, se relaciona con Miguel Ángel, a quien Sorolla tuvo ocasión de estudiar y copiar en sus visitas a monumentos de Roma.
Se distingue, entre las sombras, el madero de la cruz y en la zona inferior derecha se atisba una línea de horizonte al fondo. Una cuerda de áspero tacto sostiene el faldellín de la cintura. El ambiente en penumbra recuerda la escenografía del San Mariano, de Francisco Domingo Marqués (1869, Museo de Bellas Artes de Valencia). El torso desnudo es muy similar a la anatomía de Estudio de un santo.
Se relaciona también con el dibujo Diversos estudios para una Crucifixión (h. 1885-1890, que representa diferentes crucificados con movimientos que generan tensión dramática, como las cabezas inclinadas hacia delante, las rodillas dobladas o los brazos atados al madero.
El tema del buen ladrón aparece, de forma testimonial, en obras como María al pie de la cruz (h. 1885-1889), donde al fondo de la imagen se representa otra cruz con uno de los ladrones crucificados con Cristo; y en otras como Regreso del Calvario ,con las cruces de Jesús y los ladrones en la parte superior izquierda.
Según indica Francisco Javier Pérez Rojas: «es una composición impetuosa de fuerte barroquismo. La figura destaca ante un cielo denso y oscurecido que acentúa el dramatismo y tensión de la escena al que colabora ya la atrevida pincelada del pintor »
5.- Toma de hábito, 1888
Gouache sobre papel, 56 × 95 cm.
«J. SorollA / 88 / Roma» (ángulo inferior derecho) Colección particular
Tras su pensionado en Roma, en Asís, Sorolla nos acerca con este gouache a la toma de hábito, ceremonia mediante la cual, las jóvenes que —movidas por un profundo sentimiento religioso— deciden vestir el hábito, abandonan las vanidades mundanas, reciben la imposición de un nuevo nombre y se convierten en novicias de una orden religiosa, una de las etapas en el proceso para llegar a ser monja. Siguiendo la tendencia imperante en Europa para abordar este tipo de temas y dotarlos de mayor carga espiritual, Sorolla enmarca la escena en la Edad Media. Para ello, es muy probable que utilizase las notas de color que había realizado en Italia copiando pintura italiana antigua. El traje de la futura novicia, tocada con una corona de flores y con un largo velo sobre su melena, recuerda en su estilo a Figura femenina .Detrás de ella, flanqueada por dos hermanas con la cabeza cubierta, semejantes en su vestimenta y pose a la figura de la obra La oración, la sigue otra posible aspirante, que sostiene un lirio, símbolo de pureza, con un gesto muy similar al Arcángel san Gabriel.
Algunos elementos de la iglesia recuerdan también ciertos apuntes ejecutados en Asís, como Estudio de vidriera o Basílica de San Francisco, Asís, en la que, sin coincidir la perspectiva, la decoración de los nervios de la bóveda es similar.
Tradicionalmente, la representación de la toma de hábito es un momento clave dentro de la biografía de un santo o santa. Sin embargo, Sorolla no proporciona datos concretos para identificar a las participantes. Su interés tampoco está centrado en la ceremonia en sí (no está presente ninguna figura de autoridad que la oficie); sino en el momento previo, en el que la procesión de mujeres arrodilladas en la sacristía espera su inicio.
La intensa emoción de la escena es conseguida mediante el contraste entre las abocetadas figuras del fondo en penumbra, apenas discernibles, y el grupo central de jóvenes, iluminadas por una suave luz, que las dota de un aura mística y destaca sus rostros trazados con gran detalle, perfilados con una línea negra, en los que se pueden leer sus sentimientos ante la trascendencia del momento. Los toques de color de las vestimentas y las flores rompen la monocromía de esta escena llena de espiritualidad y religiosidad.
Este tipo de obras de carácter religioso enmarcadas en un tiempo pretérito, se limitaron al periodo de Asís. Sin embargo, esta Toma de hábito se podría relacionar, a la hora de acometer la composición, con La primera comunión de Carmen Magariños, de 18963, también publicada aquí.
Como otras obras del pintor, este gouache participó en las exposiciones que organizaba José Artal, agente de obras de Sorolla, en la ciudad de Buenos Aires, donde los cuadros del pintor, así como los de otros artistas españoles, eran adquiridas por la pujante burguesía de la ciudad.
6.- Costumbres valencianas, 1889
Óleo sobre lienzo, 40,8 × 66,2 cm «J Sorolla / 1889.» (ángulo inferior izquierdo); en el reverso, en el bastidor: «409» y «M de A» Colección particular
A mediados de 1889, una vez concluida su estancia en Asís, Sorolla regresó a Valencia antes de su asentamiento definitivo en Madrid a principios del año siguiente. El artista comenzó «a luz libre» una serie de «cuadritos pequeños de costumbres de aquí, apretándolos todo lo que puedo, pues esto me proporciona la vida» (carta a Pedro Gil-Moreno, 30 de julio de 1889). En estas obras, muy aptas para el mercado, el pintor puso especial interés en la vegetación y atuendos de los personajes, en una forma que recuerda al estilo preciosista de Mariano Fortuny.
Costumbres valencianas, firmada en 1889, es probablemente la pintura que abre la serie, y guarda una estrecha relación con Los guitarristas. Costumbres valencianas, donde puede identificarse a las mismas modelos, pintadas del natural y luciendo idénticos trajes tradicionales, aunque en el patio de este cuadro el protagonismo corresponde al niño que juega a deshojar las rosas que le proporciona su madre.
En el Museo Sorolla se conservan diversos estudios preparatorios y dibujos relacionados con la composición, que no parece representar un lugar concreto, sino conformarse a partir de múltiples elementos, como el emparrado de la parte superior derecha o los azulejos de la pared, que muestran la imagen devocional del dominico valenciano san Vicente Ferrer en su habitual gesto de señalar al cielo con el índice de la mano derecha.
La representación minuciosa de la escena y la brillante luz son los ingredientes que más acercan su formulación a la estética fortunyana. Esta circunstancia fue señalada en 1890 por el crítico Luis Alfonso, que aludió a su semejanza con El jardín de los poetas (paradero desconocido), donde aparece un gran arco vegetal de similares hojas de planta cucurbitácea.
Sorolla guardaba en su estudio diversas fotografías de obras de Fortuny y un álbum editado en 1880 por Sampere y Miquel que incluía una reproducción del Jardín de los poetas. Sin embargo, cuando el valenciano pudo ver el cuadro expuesto en 1892 se refirió a él de una manera algo contradictoria: «Fortuny bien en su Jardín de los poetas, por más que a mí no me guste, se ve que era un maestro pero hay allí un conjunto falso, y muchas cosas amaneradas, aunque estén hechas primorosamente» (carta a Clotilde, 10 de diciembre de 1892).
Este doble sentimiento de atracción y rechazo podría explicarse como un intento de Sorolla por alejarse de la larga sombra que el de Reus extendió sobre la mayoría de pintores españoles del fin de siglo, aunque más tarde sus dudas parecen disiparse cuando escribe que «ver lo de Fortuny alegra el alma» (carta a Clotilde, 9 de junio de 1895).
Además, en su estudio del Pasaje de la Alhambra, que ocupó desde 1893, Sorolla colocó en lugar principal una copia de la mascarilla mortuoria de Fortuny, mientras que en su colección atesoró una tablita de primera época del maestro, Pareja de enamorados y un Dibujo de la mascarilla de Beethoven, regalado en 1907 por Ricardo de Madrazo, que le sabía «tan admirador suyo».
Según el cuaderno de cuentas de Clotilde, Costumbres valencianas fue adquirido por el doctor Rafael Cervera en 1889 por un precio de mil pesetas. Al año siguiente participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes, donde otro lienzo del mismo propietario, Boulevard de París, 1890, fue merecedor de una segunda medalla por unanimidad del jurado.
7.- Un fraile, 1893
Óleo sobre lienzo, 35 × 25 cm.
«J. Sorolla / 1893 (?)» (zona inferior izquierda) Valencia, Donado por María Aparisi Gómez, 1928, a la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, depositado en el Museo de Bellas Artes de Valencia
Desde mediados de siglo XIX y muy influidos por el asunto de frailes mendicantes que Mariano Fortuny realizó en Roma, se popularizó entre los pintores españoles y dentro del llamado «costumbrismo religioso» las obras cuyos protagonistas son los frailes o monjes realizando acciones de la vida cotidiana.
Sorolla, como muchos de sus contemporáneos, no fue ajeno a esta moda que trabajó en cuadros siempre de pequeño formato y desde fecha muy temprana. En 1881, mientras estudiaba en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, pintó la acuarela Estudio de monje, 1881, colección particular, de la que destaca el delicado dibujo. Ocho años después, Sorolla retoma el tema en un cuadro de anécdota realizado en Valencia, la obra El jardín del convento 1889, colección particular, que, ambientada en un bello jardín urbano, representa a un grupo de monjes franciscanos saliendo de orar. Como ocurre con las dos obras anteriores Un fraile es un cuadro de pequeño tamaño que representa, sentado en un jardín, a un anciano franciscano. La suave luz del sol baña la figura, iluminando en especial las manos y el cabello blanco, y conduce hacia el paisaje de fondo, que asoma escondido entre la vegetación, y en el que podemos intuir una ciudad, probablemente Valencia, cruzada por un caudaloso río.
Sorolla realiza un sorprendente tratamiento de la vejez, con gran naturalismo, especialmente en la representación del rostro y las manos del fraile orante, morenas y arrugadas por el paso del tiempo, pero con un acercamiento amable que mueve al espectador hacia la ternura y la compasión por este venerable anciano que, disfrutando del sol, reza con los ojos entrecerrados.
La obra aparece por primera vez recogida cuando ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos en el año 1928 donada por Aparisi Gómez, viuda del coleccionista José Puig junto con otras setenta y siete obras de relevantes autores valencianos, entre ellas otro cuadro de Sorolla. Curiosamente, en el cuaderno familiar donde Clotilde, la esposa del pintor, anotaba las ventas de obras, el último renglón de 1892 se refiere a «Un fraile 250 pesetas», pero ni por la fecha ni sobre todo, por el precio, parece que pueda referirse a este cuadro, sí quizás a otra pintura con el mismo título que no se tiene localizada.
8.- La primera comunión de Carmen Magariños 1896
Óleo sobre lienzo, 100 × 125 cm
«Madrid 1896 / J. Sorolla Bastida» (ángulo inferior derecho) Colección Masaveu
El acto de recibir el sacramento de la eucaristía se consideró como uno de los momentos más importantes de la etapa infantil y en el que se reunía a la familia para la celebración de día tan señalado. Los niños, tras la ceremonia, empezaban a ser considerados como personas adultas con cierta autonomía y en el caso de las niñas, se empezaba la preparación de su ajuar porque entraban en «edad de merecer».
La fría composición representa la salida de una comunión. A la izquierda, Carmen Magariños y sus abuelos, vestidos con elegancia, encabezan la procesión de comulgantes que se disponen a salir de la capilla. La protagonista destaca por el tradicional vestido blanco que porta, símbolo de virginidad y pureza que se relaciona con la indumentaria de las ceremonias nupciales. Los monaguillos con sus hábitos rojos y blancos dan el toque costumbrista a la escena: uno de ellos da una estampita a una de las niñas que ha comulgado, otro recibe una limosna que una señora vestida de negro con mantilla y guantes blancos deposita en un cofre de madera, y al fondo un escolano se dispone a apagar las velas de un retablo dorado que enmarca la figura de un santo. Todo está planteado con minuciosidad: el banco del primer término, el estandarte con el escudo real encima, las flores esparcidas por el suelo, el panel de azulejos que reviste la pared o la reja en la que se aprecia el tema de la Anunciación entre blasones. La escena transcurre en el interior de la capilla Honda de la iglesia del convento de San Pablo de Valencia, un espacio que Sorolla ya había representado en otras obras como El beso de la reliquia o Interior del antiguo convento de San Pablo.
El Museo Sorolla conserva un dibujo- que adjunto, foto número 8 a– titulado La primera comunión, h. 1896, carboncillo, 9,9 × 12,6 cm, con una escena que se desarrolla en el interior de una capilla, donde se aprecia el nacimiento de unos arcos sobre pilares, un gran pilar a la izquierda y parte de una verja a la derecha. En el centro destacan unos trazos que indican un grupo de figuras que representan a unos niños que estarían haciendo la primera comunión.
La primera comunión de Carmen Magariños fue encargado en 1896 por Ricardo Magariños y García, «hombre de envidiable fortuna y muy conocido en la Bolsa», con motivo de la comunión de su nieta Carmen. Desgraciadamente, no pudo disfrutar mucho tiempo del cuadro puesto que falleció ese mismo año a consecuencia de una caída de un carruaje en el paseo de la Castellana 1.
Pantorba refiere la relación de Magariños y Sorolla a través de las obras que menciona como la acuarela Chula con mantón (1896, paradero desconocido) dedicada «A D. Ricardo Magariños»; o un Retrato del Sr. Magariños (1896, paradero desconocido) del que se conoce su existencia por el cuaderno familiar que afirma que Sorolla cobró por su venta dos mil pesetas.
Diez años más tarde, Sorolla pintó en París el óleo apaisado Retrato de Pepita Gil y Planas vestida de primera comunión, 1906, que desapareció a causa de un incendio
9.-Alegoría de la batalla de Lepanto, 1899
Óleo sobre papel, 53,5 × 73 cm.
«J. Sorolla» (ángulo inferior derecho) Colección Masaveu
José Artal y Mayoral indicó en una carta dirigida a Joaquín Sorolla fechada el 16 de marzo de 1899 que esta obra fue encargada para ser reproducida en el almanaque del año 1900 de la Casa Peuser de Buenos Aires. En el mismo iban a incluirse, según se indica en la misiva, diferentes «efemérides de la humanidad» realizadas por varios pintores, correspondiéndole a Sorolla esta de Lepanto.
En su carta conservada en el Museo Sorolla, Artal propone al artífice que le envíe «un dibujo» en el que emplee el procedimiento que considere más apropiado «para su reproducción en fotograbado». Tal vez por ello Sorolla optó por pintar una obra a modo de grisalla, empleando una gama cromática limitada a blancos, grises, negros y pardos, algo raro en su vasta producción, aunque no único, pues existe alguna otra obra similar, como Levantando la cruz pintada en estas mismas fechas.
Estas dos no fueron las únicas pinturas concebidas por Sorolla para su reproducción como ilustraciones pues realizó algunas más como las siete de La sorpresa de Zahara, una edición de las Leyendas de José Zorrilla, o los tres dibujos destinados a ilustrar el llamado «Quijote del Centenario».
Finalmente, la Alegoría de la batalla de Lepanto fue reproducida en las páginas 41 y 42 del almanaque bonaerense de 1900 con el siguiente pie de imagen: «dibujo de don Joaquín Sorolla. Ejecutado expresamente para el “Almanaque Peuser”». La pintura fue comprada por quinientas pesetas por José Artal, quien donó los derechos de reproducción a la Casa Peuser y, con posterioridad, fue adquirida por el coleccionista argentino Francisco Ayerza.
El pintor representa en la obra una alegoría de la batalla naval de Lepanto que tuvo lugar el 7 de octubre de 1570 y que supuso la gran victoria de la cristiandad contra los turcos. La gesta fue lograda por la Santa Liga, una coalición formada por la Monarquía de España, la República de Venecia y los Estados Pontificios al mando de don Juan de Austria. En el centro de la composición Sorolla muestra el cruel enfrentamiento entre varias galeras, algunas de las cuales aparecen con las velas henchidas. En la parte izquierda una mujer representada frontalmente lleva una venda en los ojos, sostiene con su mano derecha levantada un cáliz con la Sagrada Forma y agarra con la izquierda una cruz. Se trata de una alegoría de la Religión católica. En el centro de la parte superior de la pintura puede verse un escudo con las armas de la Monarquía de España y el águila bicéfala flanqueado por las columnas de Hércules y el lema «plus ultra». A la derecha aparece un pendón que incluye un Cristo crucificado y, en la esquina superior derecha, el león de San Marcos, símbolo de la República de Venecia, una de las potencias que integraban la Liga Santa.
10.- San Blas, 1902
Óleo sobre lienzo, 200 × 110 cm.
«J Sorolla y Bastida / 1902» (zona inferior derecha) Bocairent, Valencia, iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora
«El retrato de Clotilde va bien, ahora estoy pintando un San Blas, para un pueblo de Valencia, que se llama Bocairente». De esta manera se refería Sorolla en su correspondencia con Pedro Gil Moreno de Mora, al encargo de la pintura de san Blas que recibió por parte de José y Gabriel Aynat Belda, vecinos de Bocairent que, debido a su posición social alta, fueron a Madrid con el propósito de conseguir un estandarte nuevo en honor al santo.
Gracias a sus buenas relaciones, se dirigieron a Sorolla con el fin de que les pintara un óleo del patrón de la localidad y futuro protagonista del estandarte nuevo. Según documentación proporcionada por la iglesia de Bocairent, el pintor se negó a hacerlo alegando que nunca había pintado un santo. Tras múltiples insistencias accedió al cometido que sería finalizado antes de las fiestas patronales que tradicionalmente se celebran cada 3 de febrero.
El cuadro se recibió en el pueblo a finales de diciembre de 1902, pero sin la firma del pintor. Por esta razón, Gabriel Aynat viajó a Madrid el 17 de enero de 1903, día de san Antonio abad, para subsanar la falta. Sorolla estampó su firma y posteriormente el óleo fue incrustado en un estandarte con un bordado que realizó el artista valenciano Federico Valero.
El 3 de febrero de 1903, después de la misa mayor, se procedió a su bendición y desde aquel momento sale en procesión votiva por las calles del pueblo. El estandarte se utiliza en las procesiones del día de san Blas y en la festividad del Corpus, siendo portado en esta última por los descendientes de quienes encargaron la pintura. San Blas, obispo y mártir, murió en el año 316 cuando el emperador Diocleciano inició una dura persecución contra los cristianos. Fue torturado, colgado de un poste, lacerado con rastrillos de arar y finalmente decapitado. En la Edad Media era tenido como protector de gremios o entidades.
El santo se muestra de pie con la vestimenta de obispo formada por túnica, en cuyo encaje el pintor hace alarde de su técnica, y mitra blancas. En la capa pluvial roja, bordada con motivos dorados, destaca la forma de concebir los plegados en vuelo, que dotan de un mayor volumen a la figura y que se recogen en el brazo izquierdo, a la vez que se aprecia el tono violáceo del reverso de la capa.
El santo porta en la mano derecha un peine de cardar, instrumento de su martirio, y en la izquierda un báculo que usan los obispos cristianos como símbolo de su condición de pastores espirituales del pueblo creyente. Enmarcado en un paisaje celestial, el santo, con la cruz al pecho, recibe la inspiración divina a través de un rayo de luz. Según nota del cuaderno familiar, el cuadro fue vendido en dos mil quinientas pesetas.
José Belló Aliaga
Cultura
Ministro de Cultura inaugura la exposición «El Thyssen te visita» en la Pinacoteca de São Paulo
El museo y el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y de la
Embajada de España en Brasil, han presentado en la Pinacoteca de São Paulo El Thyssen
te visita, una iniciativa que busca llevar el arte a la vida cotidiana de las personas y poner
de relieve el papel de la cultura como herramienta de conocimiento, educación y cohesión social.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, inauguró la exposición el pasado sábado en un acto que también contó con la participación del director gerente del museo, Evelio Acevedo; la embajadora de España en Brasil, Consuelo Femenía; Santiago Herrero, director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), y Jochen Volz, director general de la Pinacoteca de São Paulo, en el marco de la participación de España como país invitado de honor en la Bienal do Livro São Paulo.
El Thyssen te visita es un proyecto que acerca la colección del museo a nuevos públicos
mediante la instalación de cincuenta reproducciones de sus obras maestras en espacios
abiertos y de tránsito, trasladando el arte fuera de las salas de exposición habituales.
Además, la obra original El disco (1918), de Fernand Léger, podrá contemplarse en las salas de la Pinacoteca en diálogo con su colección.
Cultura
Patrimonio Nacional presenta la temporada de conciertos 2026-27
- La temporada se extiende también a Aranjuez, Yuste, Tordesillas, Las Huelgas y El Escorial, aquí con una serie de conciertos dedicados al V aniversario del nacimiento de Felipe II
Patrimonio Nacional presenta su Temporada Musical 2026-2027, con alrededor de 40 conciertos entre septiembre y junio en el Palacio Real de Madrid y otros Reales Sitios. La programación lleva la firma del organista Jorge García Martín, catedrático de Bajo Continuo e Improvisación Histórica en el Conservatorio Superior de Música de Castilla y León, como asesor musical de esta edición. La temporada recorrerá la música española del Siglo de Oro al clasicismo y tendrá uno de sus momentos destacados el 12 de diciembre, cuando la viola y el violonchelo Stradivarius del Palacio Real sonarán por primera vez junto al órgano Bosch de la Capilla Real.

El ciclo temático “Ayres de Gala” vertebra la temporada, del tiento barroco de Correa a la apertura italiana de Lidón, y conmemora el IV centenario de la Facultad Orgánica de Francisco Correa de Arauxo, una referencia central de la música para teclado en la Europa del siglo XVII. La programación pone el foco en su legado con dos citas destacadas: el 6 de febrero, Maurizio Croci y Evangelina Mascardi interpretan Milano Spagnola, dedicado al Tiento español del Siglo de Oro; y el 17 de octubre, el organista Bernard Foccroulle, especialista en Correa, dedica un concierto del XX Ciclo de Órgano en la Capilla del Palacio Real, en el cual la Facultad Orgánica dialogará con la música de otros maestros europeos.
La obra de José Lidón, organista del Palacio Real en el siglo XVIII, protagoniza el 28 de noviembre el concierto Sonatas de Lidón: maestro de estilo italiano, también dentro de “Ayres de Gala” a cargo de Ignacio Ramal (violín), Eva del Campo (clave) y Guillermo Turina (violonchelo 1700 de Stradivarius). Incluido en el XX Ciclo de Órgano, el 28 de enero, Saskia Roures y Francisco Gil dedican otro programa a la música española heredera de Lidón, con un lugar especial para la compositora madrileña Isabel Prota y Carmena. El ciclo “Ayres de Gala” se cierra el 17 de abril de 2027 con De hondas raíces y vientos ajenos, a cargo de Roberto Alonso, Beatriz Lafont y Laura Puerto, que explora el tránsito de la tradición ibérica hacia las nuevas corrientes francesas e italianas.

Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
Con motivo del V centenario del nacimiento de Felipe II, el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial acoge cinco conciertos entre mayo y junio de 2027. El día 21 se celebrará la Misa cantada de Nuestra Señora a cargo del Coro In Hora Sexta. Esta obra fue compuesta por Fray Martín de Villanueva, primer compositor del Monasterio del que existen noticias y reliquiero de Felipe II durante su larga enfermedad. El conjunto La Grande Chapelle inaugurará el 22 de mayo los conciertos con “Música para Felipe II”, concebido específicamente para esta ocasión, e interpretado con instrumentos históricos del Renacimiento. Por su parte, el ensemble dirigido por Jota Martínez ofrecerá el 29 de mayo un espectáculo de música y baile titulado «Ramillete de danzas para un príncipe», que rememora el interés y la formación del monarca en el baile durante su juventud y que también contará con el uso de instrumentos de época.

Jorge García Martín en el órgano Bosch de la Real Capilla
El Ciclo de Música en las Reales Capillas incluye citas el 11 de septiembre y en el mes de marzo en la iglesia del Monasterio de Santa Isabel; el 7 de noviembre, en la Basílica de Atocha; el 7 de marzo, en el Monasterio de Santa Clara de Tordesillas (Valladolid); el 20 de marzo, en la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y el 9 de mayo, en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas (Burgos).
Cultura
Museo Reina Sofía presenta la Temporada 2026-2027
Una programación atravesada por la importancia del cuerpo, la participación activa de los visitantes y por diferentes ejercicios de ampliación del canon de la historia del arte, y que incluye nueve exposiciones temporales, ocho de ellas dedicadas a mujeres artistas.

El director del Museo Reina Sofía, Manuel Segade, ha presentado hoy la programación de la nueva temporada que abarca desde septiembre de 2026 hasta julio de 2027 y que incluye las exposiciones temporales de Eli Cortiñas, Miguel Ángel Rojas, Marta Minujiín, Fernanda Laguna, Anne Truitt, Monir Shahroudy Farmanfarmaian, Marlene Dumas y Pacita Abab.
En el área de Colecciones, habrá una segunda edición de La historia no se repite, pero rima y de Pieza Única además de la celebración del centenario de la Generación del 27, con la reordenación de varias salas de la planta segunda que darán protagonismo a artistas mujeres todavía desconocidas. Fondos de vanguardia del Archivo Lafuente formarán parte de una exposición en la sala de Protocolo de Sabatini y 150 obras de las Colecciones del Reina viajarán al Museo de Arte Moderno de Varsovia dentro de la exposición Perlas y cicatrices.
Como novedad destacar la incorporación de las artes vivas de forma sostenida en los programas públicos. A la performance de María Gimeno Queridas viejas y a la retrospectiva de las piezas distinguidas de La Ribot, se sumará un programa de música que dialoga con Colección. Arte contemporáneo: 1975-presente y que abrirá la figura del punk español Ana Curra y continuará con Plena Pausa, el proyecto en solitario de J de Los Planetas que es una banda sonora de los cortos inéditos de Iván Zulueta.
Esta temporada presenta importantes novedades en prácticamente todas las áreas del Museo. Destacan los nuevos proyectos educativos, la renovada interacción con los usuarios en la Biblioteca y el impulso de la comunicación digital. Asimismo, el programa de Estudios se enfocará en difundir la investigación y en fortalecer el vínculo con las comunidades locales. Por último, mediante cátedras y una residencia anual, se buscará potenciar el pensamiento crítico fuera de la academia.
Cultura
Vuelve Espacio Iberia a Madrid: consulta la programación cultural y reserva tu plaza
Del 2 al 27 de septiembre, en el COAM (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid) descubre la experiencia de volar sin despegar del suelo y, además, disfrutar de una amplia programación de encuentros con el mejor talento en español
Dentro de la programación cultural, nombres como el cineasta Rodrigo Sorogoyen, el diseñador de moda Palomo Spain, los artistas Coco Dávez y Suso33, la escritora Leticia Sala o el diseñador Jaime Hayón, se darán cita en más de una decena de actividades para desgranar sus procesos creativos.

Imagen: Hidrogenesse. Imaginado © David Domingo
El espacio acogerá también episodios en directo del podcast Arte Compacto, con Bernardo Pajares y Juanra Sanz, un diálogo entre Nerea Pérez de las Heras e Inés Hernand, además de encuentros musicales de la mano de Jota y Florent de Los Planetas, Ángeles Toledano o Hidrogenesse.

La entrada a todas las actividades es gratuita previa reserva a través de la web oficial de Espacio Iberia.
Cultura
Festival L.E.V. Matadero apuesta por el arte digital con innovadoras experiencias inmersivas
Matadero Madrid, centro de creación contemporánea del Área de Cultura, Turismo y Deporte, acogerá del 17 al 20 de septiembre la octava edición de L.E.V. Matadero, un festival que convertirá de nuevo la ciudad en punto de encuentro para algunas de las propuestas más innovadoras de la creación contemporánea. Con una programación que combina estrenos absolutos, primeras presentaciones en España y proyectos especialmente concebidos para el contexto del festival, L.E.V. Matadero reafirma su compromiso con la experimentación y los nuevos lenguajes audiovisuales.

Imagen de ‘Last and First Men’, de la compañía Neon Dance. ©Camille Blake
L.E.V. Matadero, considerada una de las cinco primeras ferias y festivales de arte imprescindibles según el Observatorio de la Cultura de la Fundación Contemporánea, recorrerá algunas de las propuestas más interesantes de la creación contemporánea conectando música, artes visuales y tecnologías digitales. Conciertos, performances audiovisuales, piezas escénicas, instalaciones inmersivas y experiencias XR conforman una programación que utiliza la tecnología como herramienta para abordar cuestiones profundamente humanas. La memoria, la resiliencia frente a la enfermedad, el diálogo entre tradición y nuevas tecnologías, la relación entre el cuerpo y la máquina o la relectura del paisaje contemporáneo atraviesan las propuestas de una edición que invita al público a descubrir nuevas formas de percepción y experiencia compartida.
Lejos de entender lo digital como un fin en sí mismo, las propuestas de L.E.V. Matadero utilizan la innovación tecnológica como lenguaje desde el que imaginar nuevos espacios de encuentro, escucha y transformación.

Imagen del espectáculo del compositor Drew McDowall junto al cineasta Pedro Maia. ©@camille_blake
Con su visión contemporánea y experimental de la creación sonora electrónica, audiovisual y escénica, el arte digital y las realidades extendidas, L.E.V. se ha consolidado como cita imprescindible en la ciudad
La compañía británica Neon Dance ofrecerá el estreno en España de Last and First Men, adaptación escénica del filme de Jóhann Jóhannsson, con música original compuesta por Jóhannsson y Yair Elazar Glotman
Los conciertos y performances audiovisuales correrán a cargo de creadores como el legendario Suso Saiz, la neoyorquina Kelly Moran, el dúo Schnitt con Aoi Yamaguchi, Drew McDowall junto a Pedro Maia o Kyria Libia

Imagen de ‘A Long Goodbye’, de Kate Voet y Víctor Maes
La sección Vortex refuerza su foco en las realidades extendidas, con proyectos galardonados en festivales internacionales como A Long Goodbye, de Kate Voet y Victor Maes, y el estreno del nuevo trabajo del artista español Carles Castaño
El circuito de instalaciones audiovisuales estará encabezado por la propuesta interactiva desarrollada por Vitalic y el estudio 1024 Architecture, y el trabajo de Riccardo Giovinetto
El festival acoge la actividad ‘XR Camp. Habitar lo virtual: Nuevas formas de pensar las realidades extendidas’, un encuentro internacional vinculado al proyecto europeo Realities in Transition (RiT2)
Cultura
Centro Danza Matadero y Cineteca dedican un ciclo a Damién Jalet
Centro Danza Matadero y Cineteca, espacios del Área de Cultura, Turismo y Deporte, presentan del 5 al 12 de septiembre un ciclo dedicado a la figura de Damien Jalet, uno de los coreógrafos más relevantes del panorama internacional, conocido por difuminar las fronteras entre la danza contemporánea, el cine y las artes visuales.

Célebre por su estilo visualmente impactante y contemporáneo, el creador y coreógrafo franco-belga ha atraído la atención internacional en los últimos años por sus aplaudidos trabajos como coreógrafo de la galardonada película musical Emilia Pérez, de Jaques Audiard, entre otros, además de como asesor creativo y coreógrafo de Madonna en la gira The Celebration Tour y en su más reciente Confessions II, y como responsable de la coreografía del videoclip viral STORM, del rapero Yung Lean.

El trabajo de Jalet convierte el cuerpo en un territorio de lo sagrado, lo ritual y lo político. A través de una selección de películas, piezas breves para músicos y un taller coreográfico, Cineteca y Centro Danza Matadero dedican un monográfico a su fascinante diálogo con su práctica artística y la imagen en movimiento, que atraviesa el terror, el musical, el videoclip, el cine de vanguardia y el documental para mostrar cómo el movimiento puede ser hechizo, rito y transformación.
Ciclo de cine y workshop con el maestro
Del 5 al 12 de septiembre, Cineteca proyectará Suspiria (2018), de Luca Guadagnino, donde la danza se convierte en lenguaje secreto de un aquelarre; Emilia Pérez (2024), de Jacques Audiard, fenómeno transgresor del musical contemporáneo; una selección de videoclips y cortometrajes donde Jalet lleva su lenguaje corporal al formato breve; y dos películas poco conocidas: The Ferryman (2016), de Gilles Delmas, donde el coreógrafo da rienda suelta a su talento para construir imaginarios contemporáneos junto a importantes artistas como Marina Abramovic y Ryuichi Sakamoto, y DuEls (2024), de Jonas Akerlund, un viaje por el Museo Vigeland de Oslo donde las coreografías de Jalet y Erna Ómarsdóttir dialogan con las esculturas de Gustav Vigeland.
Cultura
Eduardo Guerrero estrena «Códigos» en el Teatro Fígaro del 3 al 6 septiembre
-
- Estreno nacional – del 3 al 6 de septiembre en el Teatro Fígaro
- Acompañado de José del Calli al cante y Pino Losada al toque
Eduardo Guerrero regresa a Madrid en cuatro únicas funciones. Del jueves 3 al domingo 6 de septiembre, el Teatro Fígaro (Dr. Cortezo, 5) acoge el estreno nacional de ‘Códigos’, el nuevo montaje del bailaor y coreógrafo gaditano. Acompañado de José del Calli al cante y Pino Losada a la guitarra, Eduardo Guerrero ofrece su última propuesta al público madrileño en cuatro veladas exclusivas. “Más que un espectáculo flamenco, ‘Códigos’ es una reflexión sobre la identidad y su lenguaje, la capacidad para renacer sin perder nuestra memoria”, explica Eduardo Guerrero. Entradas en Gruposmedia.com, con funciones a las 20:00, salvo el domingo (18:00).

“En este viaje tradición y futuro dejan de ser opuestos, para hablar un mismo idioma”, añade el genio de Gadir sobre un trabajo íntimo e introspectivo. Baile, cante y guitarra dialogan así “en libertad” para deshacer los códigos heredados y descubrir otras formas de expresión. A diferencia de grandes producciones donde el flamenco aspira a ser un arte total, Eduardo Guerrero da un paso más hacia su esencia: el baile como búsqueda final, trance donde olvidarse para encontrarse a uno mismo.
Transgresor y atávico, Eduardo Guerrero no esconde
Sus influencias japonesas del kabuki y la danza butoh. Apoyado en el entrenamiento y nutrición del deporte de alta competición, su elasticidad y expresividad le han erigido en bailaor único y sin igual, referente actual del flamenco de vanguardia en los escenarios más relevantes del planeta. En un eterno retorno al origen, perseguidor incansable, nadie como Eduardo Guerrero representa la continua combustión interna y renacimiento de nuestro arte declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Con dirección y coreografía de Eduardo Guerrero, ‘Códigos’ cuenta con música original de Pino Losada, vestuario de Paloma de Alba y calzado de Begoña Cervera.

Actualmente, la Compañía Eduardo Guerrero es una de las más prolíficas y de mayor proyección nacional e internacional, con otros seis espectáculos en gira: ‘Guerrero’, ‘Desplante’, ‘Debajo de los pies’, ‘Faro’, ‘Origen’ y ‘Onírico’, éste último concebido exprofeso para el Teatro Olympia María Callas de Atenas.
La segunda mitad del año se presenta cargada de bolos dentro y fuera de nuestras fronteras. Mientras ‘El manto y su ojo’, su última gran producción, cierra los detalles de su Gira 2027, Eduardo Guerrero regresará a Japón en octubre y actuará en Rusia en noviembre. Entre otros escenarios nacionales, también visitará el Teatro Villamarta de Jerez con motivo del 150 Aniversario de Manuel de Falla.

Combustión interna
El flamenco personal e intransferible de Eduardo Guerrero levanta pasiones allí donde va. Su búsqueda creativa le lleva a traspasar sus propios límites físicos y mentales, siempre creciendo como artista y como persona. Eduardo Guerrero se sumerge en un combate consigo mismo, tan íntimo como brutal: “Me despojo de todo adorno para revelaros el pulso que arde bajo mi piel”. “No busco el aplauso, busco sobrevivirme”, ataja el bailaor, que concibe el escenario como un altar de resistencia, el cuadrilátero de “una lucha sin cuartel entre el instinto y el silencio, donde lo ancestral arde y se transforma”. “Esto ya no es un espectáculo, es un trance”, concluye.
Colmenar Viejo
Auditorio Villa de Colmenar Viejo presenta programación segundo semestre 2026
La Concejalía de Cultura ha presentado la programación del Auditorio ‘Villa de Colmenar Viejo’ para el segundo semestre de 2026, que se inicia el 26 de septiembre y se alarga hasta finales de diciembre, y que incluye 21 funciones, de las cuales ocho están enfocadas al público familiar.

“El 26 de septiembre arrancará una nueva temporada del Auditorio ‘Villa de Colmenar Viejo’, con una especial y variada programación en la que podremos disfrutar de teatro, musicales, monólogos, magia, funciones de danza y conciertos, con actores y actrices tan conocidos como Paloma San Basilio, Carlos Sobera, Pastora Vega, Pablo Carbonell, Ana Labordeta, Pepón Nieto y Daniel Albaladejo, entre otros. También habrá espacio para el público infantil, con propuestas muy cuidadas de teatro, títeres y shows musicales que divertirán y emocionarán a los más pequeños”, explica Rocío Cámara Pellón, cuarta teniente de alcalde y concejal de Cultura.
Descarga la programación completa: Segundo semestre 2026 – Auditorio ‘Villa de Colmenar Viejo’.
La venta de entradas sueltas en taquilla será el 19 y 20 de septiembre. Desde las 10:00h del 19 de septiembre estará habilitada la venta online de entradas en la web www.auditorio.colmenarviejo.com.
Cultura
Antonio Najarro estrena «Bolero» en Japón del 22 al 30 de Agosto
- Una gira del 22 al 30 de agosto en Kawaguchi, Nagoya y Tokio
- La danza española conquista así el país del sol naciente
Antonio Najarro estrena ‘Bolero’ en Japón. Inspirada en la obra maestra de Maurice Ravel (‘Boléro’), la nueva creación de nuestro coreógrafo más internacional se presenta para todo el mundo este mes de agosto, en una gira que visitará las ciudades de Kawaguchi (sábado 22), Nagoya (martes 25) y la capital Tokio (viernes 28, sábado 29 y domingo 30).

El interés del público japonés por la danza española es tal que se prevé agotar las localidades para todas sus funciones. ‘Bolero’ también formará parte del próximo espectáculo que la Compañía Antonio Najarro estrenará la temporada que viene en España.
La danza española conquista así el país del sol naciente gracias a la última versión de su movimiento orquestal más conocido, estrenado por el compositor francés el 22 de noviembre de 1928 en la Ópera Garnier de Paris.
Se caracteriza por un ritmo y un tempo invariables, con un obsesivo ostinato en do mayor, repetido una y otra vez. Como gran novedad, Antonio Najarro introduce el uso de las chácaras, instrumento de percusión ancestral originario de la Isla de La Gomera, cuyo particular diálogo con las castañuelas acompaña el imparable crescendo de la música original, grabada por la Orquesta Filarmónica de Praga.

Antonio Najarro vuelve a marcar el paso de la evolución de la danza española bajo una mirada contemporánea, “respetuosa con sus raíces, pero siempre abierta al futuro”. Su ‘Bolero’ integra elementos tan tradicionales como la bata de cola, la capa española y las castañuelas en un lenguaje coreográfico actual, “lleno de precisión, fuerza y algo que siempre acompaña a mis creaciones, la elegancia”, explica el multipremiado bailarín y coreógrafo madrileño, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. “14 de nuestros mejores bailarines de danza española se entregan sobre el escenario en una interpretación intensa, de técnica depurada y gran complejidad, cargada de tanta energía que el público vive la obra desde la emoción”, subraya Antonio Najarro, último de los maestros en afrontar el reto de todo un icono de la música y la danza española.
‘Bolero’ cuenta con coreografía, dirección y diseño de vestuario de Antonio Najarro, asistido en la dirección artística por África Paniagua. El cuerpo de baile está integrado por María Fernández, Daniel Ramos y Ethan Soriano como solistas, acompañados de Lucía Cardeñoso, Carmen Díez, Cristina Carnero, Alejandra de Castro, Marina Bravo, Celia Ñacle, David Acero, Álvaro Brito, Álvaro Madrid, Javier Moreno y Diego Olmer.
El doble programa de la Compañía Antonio Najarro en Japón se completa con ‘Alento’, uno de sus espectáculos más representativos, acompañado de cinco músicos en directo. Con partitura del prestigioso compositor Fernando Egozcue, reminiscencias de tango y jazz, y vestuario de Oteyza, reúne todos los estilos de danza española desde un enfoque innovador, plural e internacional.
Cultura
Comunidad de Madrid presenta la nueva edición de Canal Baila
- Once estrenos absolutos de danza española, contemporánea y flamenco
La Comunidad de Madrid reunirá en la nueva edición de Canal Baila un total de once estrenos absolutos de danza española, contemporánea y flamenco. El ciclo se desarrollará en la Sala Negra de los Teatros del Canal del 3 de septiembre al 4 de diciembre.

PRESENTACIÓN CANAL BAILA 2026
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco Serrano, ha presentado la programación junto a varios artistas participantes, y ha resaltado que la Comunidad de Madrid “mantiene una política sostenida de apoyo al sector en su doble dimensión artística e industrial”. “Con inversión, continuidad y ambición, consolidamos a la región como una de las grandes capitales europeas de la danza”, ha enfatizado.
Canal Baila será la encargada de inaugurar la temporada de danza de la Comunidad de Madrid y situar en primer plano el apoyo a la creación contemporánea y la presentación pública de nuevos proyectos coreográficos. Comenzará los días 3 y 4 de septiembre con Bailar, del brasileño Gabriel Matías. En él explora la vocación y el proceso de entrega al flamenco desde la mirada de un intérprete brasileño afincado en España.
Por su parte, Paloma Díaz estrenará (8 y 9 de septiembre) Estoy enfadada, estoy rabiosa, una creación surgida de la pérdida forzada de su hogar que transforma el desarraigo en una reflexión sobre la memoria, los cuidados y la identidad. El 12 y 13 de septiembre será el turno de Guacamayo, propuesta del artista multidisciplinar José Maldonado en la que el baile, la música en directo, el cante y la pintura confluyen en un mismo impulso creativo.
La programación de septiembre se completará con Eclipse, de la compañía alemana Yibu (días 17 y 18), que convierte el arte marcial tailandés krabi krabong en un lenguaje coreográfico contemporáneo; RÆM – las aguas mentales, de Javier Martín, los días 22 y 23 y Líquido infinito, de Carmen Fumero, (26 y 27), una pieza que sitúa el espacio compartido entre los cuerpos como punto de partida para explorar nuevas posibilidades de movimiento y relación.
Ya en octubre, los días 3 y 4 Elías Aguirre presentará Enjambre Rave, una creación para tres intérpretes que establece un diálogo con la música electrónica. Los días 10 y 11, y con la colaboración y el apoyo de la Fundación Casa de México en España, la compañía mexicana Cuatro X Cuatro y Shantí Vera estrenarán La razón sensible, una investigación escénica que reivindica el cuerpo como espacio de pensamiento, percepción e imaginación.
BeqVeg – Begoña Quiñones & Verónica Garzón reflexionarán (los días 29 y 30) en moNo nO aWare (NOW) sobre la fragilidad de las estructuras que sostienen la existencia y la belleza de lo efímero. Canal Baila continuará los días 3 y 4 de noviembre con Antes del alba, de José Ángel Capel, una investigación sobre los orígenes del canto en la tradición popular española y concluirá los días 3 y 4 de diciembre con Coro de estancias x Ana Almagro, una propuesta de flamenco contemporáneo en la que una coral de voces y el cante dialogan para indagar en la memoria, el imaginario y el propio proceso creativo de la artista.
-
En Clave Política- OPINION6 días atrás
Díaz Ayuso anuncia 100 medidas para liderar en España los servicios públicos madrileños
-
Educación6 días atrás
Escuela Municipal de Idiomas Tres Cantos duplica oferta a 300 plazas
-
Alcobendas6 días atrás
Alcobendas renueva las máquinas de fuerza en dos salas fitnes municipales
-
Cultura4 días atrás
Ministro de Cultura inaugura la exposición «El Thyssen te visita» en la Pinacoteca de São Paulo
-
Cultura5 días atrás
Patrimonio Nacional presenta la temporada de conciertos 2026-27
-
Colmenar Viejo6 días atrás
Colmenar Viejo activa red de comercios seguros para ayudar y proteger a los menores
-
Madrid2 días atrás
Metro de Madrid recibe 168.000 viajeros durante el Gran Premio España de Fórmula 1






















