Alerta: «En los jamones baratos y congelados hay riesgo de listeria»

Alkemi, uno de los laboratorios de referencia en los controles de calidad para la industria alimentaria, está detectando listeria en jamones que llegan al mercado a muy bajo precio, con ofertas de hasta 25 euros la unidad en las tiendas.

«Hay que huir del consumo de jamones baratos, nadie vende duros a pesetas y, aunque los controles en España son muy altos, el consumidor debe saber que es imposible vender a determinados precios y que, en esos casos, puede haber problemas», asegura Milagros Vázquez, licenciada en Biología por la Universidad Complutense y directora general de este laboratorio, integrado en el grupo AGQ Labs.

«Las autoridades sanitarias están haciendo una gran labor de control, pero es cierto que se han detectado empresas que están poniendo a la venta productos sospechosos», dice Vázquez, que alerta que el mayor riesgo es la venta de jamones que han sido previamente congelados. En estos casos hay tanto un problema organolépticos como un sanitario.

Según explica esta experta, «si un jamón está descongelado el consumidor debe saberlo porque si lo desconoce y el consumo se retrasa, alargando la vida del producto, pueden aparecer múltiples gérmenes, que se desarrollan con mucha rapidez, tanto microorganismos aerobios como anaerobios, entre ellos el clostridium botulinum o la listeria».

El proceso de elaboración de los jamones y paletas ibéricas se deberá llevar a cabo con las piezas osteomusculares íntegras y constará de las siguientes fases: salazón, lavado, post-salado y curación-maduración», sin contemplar en ningún momento la posibilidad del congelado. Pero es que, además, el Reglamento comunitario de la UE sobre etiquetado de productos alimenticios 1169/2011 deja claro que cuando un producto ha sido sometido a congelación y se descongela antes de su venta se debe especificar siempre con la mención «descongelado» para que el consumidor no tenga dudas al respecto.