Turismo-Ocio
Historias del Senegal: Crónicas de un viajero en Africa
PABLO HIDALGO COBO
CRONICA DE UN VIAJERO EN AFRICA
Me encontraba en el barco que, durante catorce horas, hace el trayecto Dakar – Zinguinchor. Había comprado butaca en vez de cabina para ahorrarme unos cuantos miles de CFAs, y después de unas horas deambulando, había conseguido conciliar el sueño en uno de los varios bancos de cubierta: la rigidez de las butacas, los vómitos de la chica de atrás y el respaldo inclinado del hombre de delante me habían hecho decidirme a abandonar la estancia de butacas e ir a cubierta.

Los bancos estaban bajo techo, pero el ruido de la lluvia al caer y el viento que impulsaba las gotas hasta mi cara me despertaron a media noche en una extraña sensación de humedad, frio y mal humor. Horas antes, cuando buscaba la postura compatible con las quemaduras que tenía en espalda y hombros por pasar demasiado tiempo en la playa sin protección, había conocido a un hombre mayor (de color, claro) de Guinea Bissau que hablaba un español muy gracioso; era un hombre de negocios que compraba pescado en Senegal y lo vendía en Canarias. Después de haber intercambiado unas pocas palabras, con una generosidad casi sospechosa, me había dado una manta con la condición de que le buscara por la mañana para devolvérsela. Esa manta fue la que me ayudo a ignorar la lluvia: la enganché por abajo con los talones y por arriba con el cogote, y en completa oscuridad, tapado como una momia, volví a dormir.

A las pocas horas me desperté otra vez, serían cerca de las 5 o 6, seguíamos en mar abierto y el cielo tenía un color azul intenso que se confundía con el mar, en contraste con la blancura brillante de las estrellas y la luna. La escena era imponente y de una belleza espectacular, una pareja de enamorados señalaban y comentaban. Hubiera seguido durmiendo, pero la ocasión merecía unos minutos de vigilia, así que me fume un cigarro contemplando la escena, hice un par de fotos mentales y me volví a acostar.
Era ya de día cuando me desperté, y la cubierta se había llenado de gente. Habíamos empezado a remontar la desembocadura del rio Casamance y las orillas, a lo lejos, dibujaban dos líneas verdes de vegetación tropical. Busqué al guineano para devolverle la manta y cuando le encontré me ofreció su cabina para dormir un poco más antes de llegar (aun quedaban tres o cuatro horas), acepté y mi espalda lo agradeció enormemente. Le di un par de piezas de fruta que había comprado para el trayecto, era lo mínimo ante tanta generosidad. La última hora la pasé en cubierta, disfrutando del paisaje y viendo a la docena de delfines que, persiguiendo la estela del barco, daban brincos en una suerte de ritual sincronizado, danzando al ritmo del djembé.

En el barco, que tenía capacidad para quinientas personas, había bastantes blancos, más de los que yo había visto durante mis cuatro días en Dakar (esos cuatro días eran todo el tiempo que había pasado en Senegal y en África). Este es el motivo principal por el que a la llegada al puerto había un ejército de buscavidas preparados para pararte un taxi o llevarte a un auberge (albergue) a cambio de una comisión que va incluida en el precio, y de la que no eres consciente.
Rodeado de estos simpáticos parlanchines buscavidas paré un par de taxis, pero viendo los precios inflados que me pedían decidí esperar a que pasará el mogollón y fui un par de calles más allá, donde no había esa aglomeración de taxis, clientes dispuestos a cogerlos y comisionistas merodeando. La ley de la oferta y la demanda funcionó a la perfección, y una vez bajó la demanda, pude conseguir un taxi a un precio razonable para que me llevara al albergue que había visto en la guía, y que estaba en la periferia.
Zinguichor es la capital de Casamance, y la ciudad más grande e importante de la zona, pero su aspecto, si lo comparamos con Europa, es el de un pueblo o aldea con calles de arena con pequeños puestos y edificios de una o dos plantas de construcción casera. Según me alejaba del centro el ambiente era aun más rural, con casas individuales con tejados de chapa y muros de barro o ladrillo, y animales de granja, especialmente cabras y gallinas, merodeando por los numerosos campos y descampados que había entre construcción y construcción. El taxi se metió por uno de estos descampados hasta llegar a mi albergue. Éste, caótico y desordenado, era barato y acogedor, y las habitaciones, aunque sencillas – una cama y una mosquitera- , estaban bastante limpias.
Empezaron a caer del cielo gotas de lluvia que se me antojaban del tamaño de un dedo pulgar, y empecé a pensar que quizá había sido un poco osado ir a esta región precisamente en la temporada de lluvias, pero pronto me daría cuenta que los diluvios y tormentas diarias eran un precio muy pequeño para poder ver las palmeras que se alargan hasta el infinito, adornando el cielo nublado; los manglares bordeados por ríos, rías y riachuelos; los arrozales que se extienden hasta el horizonte; los imponentes baobabs (el árbol típico de Senegal) cuyo tronco, a la altura de la base, puede ser como dos mesas de billar juntas; y, en definitiva, todo un paisaje verde en el que se alterna agua, vegetación tropical, arrozales, y árboles cuyos frutos maduros(especialmente los mangos) caen a cada rato con un golpe sordo que te hace sentir afortunado de no haber estado ahí debajo.
Estaba hambriento, así que tomé un Tiéboudienne (el plato nacional senegalés: arroz con pescado y verduras). La comida, cocinada por la propietaria, era abundante y estaba deliciosa, aunque confundir una guindilla con un pimiento rojo (en francés guindilla se dice piment rouge, algo que nunca olvidaré) me salió bastante caro.
Una fruta cuyo nombre desconozco, que era como una naranja enorme, consiguió, a duras penas, sofocar el fuego que salía de mi garganta. Después de hablar un rato con el matrimonio que regentaba el albergue, me di una ducha y fui al centro a dar una vuelta, había dejado de llover. El camino era media hora andando, y costaba algo menos de un euro coger un taxi, así que empecé a caminar, dispuesto a coger un taxi si me cansaba o si la escena resultaba demasiado inquietante.
La carretera (sorprendentemente asfaltada) estaba salpicada de arboles, a cuya sombra mujeres vendían frutas tropicales y otros artilugios expuestos sobre un fular o sobre minúsculos puestos construidos con poco más de cuatro maderas. También había talleres, puestos y casas (aunque esas mismas construcciones en Europa las llamaríamos chabolas), con un tramo de tierra entre la carretera y la entrada, y con familias y grupos de senegaleses que se sentaban a realizar distintos quehaceres, o a matar el tiempo, simplemente. Cabe aclarar que el concepto de familia aquí es amplio, y abarca grupos de diez, veinte, treinta, cuarenta personas o más. Numerosos senegaleses tienen dos esposas (siempre que la economía del varón se lo permita), y es normal que cada una tenga una decena de hijos, a lo que debemos añadir primos, tíos, abuelos etc. La unidad económica no es el individuo, si no la comunidad, entendida como familia.
La situación imponía respeto, era el único blanco y era el blanco de todas las miradas, me sentía como un auténtico forastero en el lejano oeste, aunque –ahora, pasados los días- creo que la hostilidad que veía en el ambiente era más fruto de mi imaginación que real. Por todas partes había cerdos, cabras, gallinas, vacas y algún que otro burro de carga. Asimismo, había numerosos grupos de niños de todas las edades que corrían, gritaban, jugaban y peleaban. Cuando me quise dar cuenta, un grupo de unos diez niños me había rodeado y gritaba al unísono toubab. Toubab es una palabra wolof (el idioma nacional senegalés) que significa algo así como blanco, extranjero o turista. Sin duda era un forastero, y tenía a una docena de negritos dispuestos a recordármelo. Utilice las mejores armas que puedes usar en esa situación: paso firme, gesto tranquilo y sonrisa aparentando que todo va bien. Después de esa primera etapa de “Toubab”, algunos me preguntaban mi nombre, otros me decían “bonsoir” y otros me tocaban y salían corriendo, como si fuera un talismán, o –más probablemente- un bicho raro.
Superados los niños, empecé a dudar de que estuviera yendo en la dirección correcta, así que pregunte a un hombre de edad avanzada que reposaba tranquilo sentado sobre un pequeño ladrillo de hormigón. Su acento francés era tan profundo como limitado mi conocimiento de este idioma, así que no entendí nada de lo que me dijo. Seguí recto, aparentando que había entendido, y decidí coger un taxi cuando pasara. Caprichos del destino, justo en ese momento dos mujeres de entre veinte y treinta años, vestidas con tanta elegancia como todas las senegalesas con las que me he cruzado (no es irónico), pararon a un taxi que venía detrás de mí. Las pregunté si iban al centro y si las importaba compartir el taxi, una práctica habitual en estas tierras. En pocos minutos estaba en el centro y me toco pagar el trayecto como si hubiera ido yo solo: error de novato no acordar el precio antes de montar, aunque no me importó mucho, no dejaba de ser cuestión de céntimos de euro y había disfrutado de cinco minutos de conversación femenina.
Empecé a caminar por una de las calles del centro con paso tranquilo cuando miré atrás y vi una cara familiar que me sonreía con unos enormes dientes blancos que hacían contraste con el color carbón de su piel. Era uno de los que andaban por el puerto cuando yo había llegado, me había dado conversación pero yo le había ignorado por considerarle un buscavidas. Tuve la típica conversación básica que se tiene todos los días varias veces: cómo te llamas, de que país eres, de que ciudad dentro de España, estás casado, viajas solo, en que trabajas, cuántos años tienes, de que equipo de futbol eres, cuánto tiempo te quedas en esta ciudad, cuánto en Senegal, etc. Le pregunte a qué se dedicaba, y me dijo que era artista, que hacía pequeñas esculturas en madera que llevaba en la mochila y que me enseñó, aunque no intentó vendérmelas. Me gustaron bastante, pero no mostré entusiasmo ni interés porque sabía que, en ese caso, no pararía hasta que le comprase una.
Yo iba andando, y él se mantenía a mi lado. Me preguntó que adónde iba, que qué quería hacer, y como ni yo mismo lo sabía le dije que quería ver algo bonito, el rio por ejemplo, o algo interesante. Me llevo a un sitio bastante cerca de donde estábamos, donde las palmeras y árboles daban paso a los juncos, y estos al rio. Seguimos hablando tranquilamente, de España, de Senegal, de la vida, aunque seguía sin fiarme mucho de él ¿qué quería de mí? Por si acaso, durante la conversación, me esforcé en hacerle ver que no tenía dinero, y que no era un buen blanco si quería sacarme dinero. Había algunas barcas de madera, de unos seis u ocho metros, viejas, destartaladas, que usaban para pescar. Me contó con total naturalidad, riendo incluso, que su primo y un amigo suyo habían salido desde allí mismo en una de esas barcas hasta las Islas Canarias, y que lo habían logrado. Son casi dos mil kilómetros, se me hizo un nudo en el estómago.
Estuvimos un rato allí, había un taller de zapatos y estuve viendo cómo el zapatero cortaba y cosía el cuero. Después me dijo que podía llevarme al puerto pesquero, que estaba bien que lo viera. Me puse serio: le dije que no tenía dinero y que no pensaba darle nada, no podía entender esa amabilidad gratuita. Me miro tranquilo y me dijo que no me preocupara, que él sabía que yo no tenía mucho dinero y que era como un senegalés más. Puede que se tratara de un truco más de buscavidas, pero me fie de él.
Fuimos al puerto pesquero, el sol estaba escondido detrás de una espesa capa de nubes, pero se dejaba ver a modo de un mosaico de colores reflejado en las nubes. Caminamos por el muelle hecho con tablones de madera y nos sentamos con los pies colgando hacia el agua, le invité a un cigarro. Me explicó cuándo, cómo, dónde y qué pescaban, también me dijo un par de sitios cercanos donde podía hincharme a pescado por 500 CFA (menos de un euro). Seguimos hablando durante un buen rato, me cayó muy bien, me convencí de sus buenas intenciones y decidí ir a invitarle a un té. En Senegal es raro ir a un bar o restaurante a tomar té, lo normal es hacerlo en casa y pasar la tarde bebiendo y hablando. Un senegalés que conocí el segundo día y que me invito a comer y a beber té a su casa, me dijo que en Senegal se dedicaban, básicamente, a matar el tiempo, y que en Europa era el tiempo el que mataba a las personas. Lo cierto es que no se pueden simplificar dos culturas tan complejas en una frase de este tipo, pero no dejaba de haber cierta verdad en esa frase, y me iba dando cuenta según iba viendo cómo viven aquí, donde hay muy poco que hacer y mucho tiempo para hacerlo.
Esta costumbre de tomar el té en las casas junto con las deficiencias de mi francés dieron pie a un malentendido provechoso: él entendió que lo que le pedía era ir a su casa a beber té, pues no entendía eso de ir a un sitio pudiendo invitarme a su casa. Cuando entendí lo que quería dudé por un momento, pero me dejé llevar por su cara de buena persona y por mis buenas experiencias pasadas con los senegaleses y su hospitalidad ilimitada. Además yo no llevaba nada encima, ni móvil, ni cámara, ni mucho dinero, y él lo sabía, me había asegurado de que lo supiera.
Cuando empezaba a llover cogimos un taxi compartido hasta su casa que no me dejó pagar, y pasamos una puerta baja de madera que daba entrada al recinto donde vivía él con su familia y vecinos. Es una estructura típica en Senegal: un patio central de tierra con algún árbol rodeado por una construcción en forma de “u” de una sola planta, con habitaciones que son como pequeñas casas y un “porche” de un metro o dos situado entre el patio y cada habitación. En estas estructuras o edificio viven familias o comunidades que tienen un trato muy cercano, y normalmente comen y pasan el tiempo juntos. La pobreza era patente, y más aun cuando entré en su casa/habitación, de unos 15 metros cuadrados, donde vivía y dormía con sus dos hermanos mayores. La habitación estaba forrada por telas y alfombras, tenía una bombilla en una pared y había un colchón grande en el suelo, una silla, una mini-cadena vieja, un cubo con agua y un camping-gas en el que cocinaban y preparaban té. Eran humildes, gente que vivía con poco y lo poco que tenían era viejo, roído y sucio, aunque tampoco creo que estuvieran por debajo o muy por debajo de la media senegalesa.
Me ofrecieron el mejor sitio de la habitación (la única silla) y enseguida empezaría el recital de taranga (hospitalidad en wolof). Me sentí afortunado de haber nacido donde he nacido, pero me sentí despreciable por el trato desconfiado y maleducado que le había dado al principio, y me odié pensando que él (se llama Ibrahim) había tenido que soportarme diciéndole que no iba a darle dinero cuando lo único que tenia eran buenas intenciones.
Dentro de la habitación estábamos Ibrahim, su vecino y amigo de veinticinco años, su hijo de nueve y uno de los hermanos de Ibrahim, aunque cada poco rato entraba alguno nuevo, se iba alguien o volvía uno que se había marchado hacía un rato. Todos tenían entre veinticinco y cuarenta años, aunque la diferencia de edad era insignificante, todos aparentaban una juventud eterna. Tardaron muy poco en sacar una fuente de comida, arroz con algo de carne en el centro, y varias cucharas para que todos comiéramos del centro: la única manera de comer que conocen aquí (tanto por el tipo de comida como por la forma de comerla). También me ofrecieron agua, y cuando les expliqué que no podía beberla porque el estómago occidental no está acostumbrado, enseguida dieron al niño una moneda para que fuera a comprarme una bolsa de plástico de 400ml de agua mineral (venden botellas de agua, pero sólo los extranjeros las compran). Después de la cena empezaron a hacer té, con menta fresca (también mandaron al chico a comprarla) y escanciándolo numerosas veces de vaso a vaso para que saliera espuma y cogiera mejor sabor, algo también típico de aquí. Mientras tanto, sacaron un tabaco especial puro que traían de Mauritania y que tenían para situaciones especiales.
Estuvimos hablando un poco sobre todo, creo que les caí bien, especialmente al hermano mayor, que era pescador. El vecino era conductor de camiones, y el hermano mediano hacía dibujos que quería grabar en muebles de madera, aunque ganaba dinero vendiendo algo que me explicó pero que no logré entender. Me explicaron sus profesiones, su vida, y algunas curiosidades que yo no sabía, como por ejemplo que Moustapha, Mohamed, Mahmud, Amed, Ahmad, son el mismo nombre, significan Mohama, el profeta; o que en Senegal todos creían y rezaban al gran Amadou Bamba, un teólogo profeta de principios de siglo que, según me contaron, gracias a él en Senegal vivían en paz musulmanes y cristianos, y nunca había guerras como en otros países. También me enseñaron música regage africana, especialmente senegalesa y de Costa de Marfil, y me enseñaron a XXX, el músico senegalés más popular que ahora mismo es ministro de cultura y artes, y cuyas canciones recomiendo a todo el mundo.
Las gotas hacían un gran estruendo al caer sobre el tejado de chapa: llovía con fuerza. El diluvio tropical junto con lo a gusto que estaba hicieron que alargara mi estancia en esa pequeña habitación de un barrio de la periferia de Zinguichor. La hospitalidad senegalesa parecía no tener fin, me trajeron un mango cortado en trozos solo para mí, aunque insistí en que ellos también comieran. Cuando les agradecía todo lo que hacían (que lo hice varias veces durante la tarde-noche), me decían cosas como “on partage tout sauf la femme” (compartimos todo menos la mujer), o simplemente decían Bamba, el nombre del profeta, como un sinónimo de amar al prójimo. Oír a un negro con rastas diciendo el nombre de un profeta a modo del clásico peace&love no dejaba de ser bastante chocante y un poco gracioso.
Durante el viaje en barco no había dormido muy bien y estaba un poco cansado, además era tarde. En Senegal anochece sobre las ocho, y la ausencia absoluta de farolas y luces hace que a esa hora la oscuridad sea absoluta. No sabía qué hora era, pero seguro que más de las diez u once, lo que allí es muy tarde. Por un momento temí que no quedaran taxis. Decidí irme: despedidas efusivas que se alargaron hasta que Ibrahim me acompaño a buscar un taxi.
La noche era cerrad, Ibrahim me cogió la mano para guiarme porque no se veía nada, el suelo era un barrizal lleno de charcos. Llegamos a una carretera y nos pusimos en una esquina que había luz de una tienda a esperar que pasara un taxi. Le volví a agradecer todo lo que había hecho y le ofrecí darle un poco de dinero para cubrir lo que me habían dado; “c’est pas grâve” me dijo, que podemos traducir como “no pasa nada”, después se rió y me dio una palmada en la espalda, como diciendo: te agradezco el gesto pero no hace falta.
Paró un taxi y el taxista nos dijo que como había llovido mucho no podía atravesar el descampado y dejarme en la puerta, si no que tenía que dejarme en la carretera principal, y yo andar los doscientos o trescientos metros que había hasta el albergue. Me preguntó si conocía el camino y le dije que sí, lo había hecho dos veces, con el taxi para ir y después andando. Me despedí y monté en el coche. El taxista me llevo hasta la carretera y una vez allí me pareció más complicado y largo de lo que recordaba. Él me explicó que era todo recto, después a la derecha y después izquierda. Le pedí que esperara con los faros encendidos para que viera un poco al principio, y aceptó.
Empecé a andar y supe que las luces del coche me servirían para poco más que los tres primeros charcos, y así fue. Seguí recto, no veía absolutamente nada y no podía ir por las zonas menos mojadas: cada dos pasos metía el pie en un charco y el barro ya me cubría el pie, a menudo me llegaba hasta los tobillos. Tenía que caminar con mucho cuidado para no perder las chanclas, que eran unas hawaianas de dedo, y aun así se me caían constantemente. La oscuridad era absoluta y el silencio sólo era interrumpido, de vez en cuando, por el ruido de algún animal y el zumbar de los insectos, contentos con la humedad y la lluvia. Miré atrás y vi los faros del taxi perderse en la lejanía, me di cuenta de que si llegaba al albergue iba a ser de casualidad, no sabía dónde estaba, ni siquiera estaba seguro de estar yendo recto y no tenía ni idea de en qué momento tenía que girar a la derecha, era tierra abierta, no había ninguna referencia y si la hubiera no la habría podido ver. Empecé a ponerme nervioso y a asustarme un poco, me acordé de la guía, y de un recuadro donde ponía “imprescindible” y decía que te llevaras una linterna. “Prescindible del todo” pensé yo, ingenuo. Un móvil o incluso una cámara de fotos me hubieran servido, pero no tenía nada. En una zona resbaladiza la chancla patinó y fui directo al suelo. Me levanté y empecé a andar más deprisa, mi respiración fuerte y acelerada era lo único que oía; empezaba a tener miedo de verdad. Volví a perder la chancla, pero esta vez en un charco de fango y no la encontraba, tantear con el pie ya no era suficiente, no sabía dónde estaba. Perdí un par de minutos buscándola que se me hicieron más que eternos, la situación era insoportable, estaba completamente desorientado. Me quité las chanclas, las cogí con la mano y empecé a correr. Yo ya no era yo, era impotencia y desesperación, si no lloré fue porque la tensión y la adrenalina no me lo permitieron. Hubo un relámpago en la lejanía, pero no llegó a alumbrar donde yo estaba, había sido muy lejos. Paré en seco intentando retomar la situación y el control sobre mismo, intenté tranquilizarme y orientarme. Pensé que no podía haberme desviado mucho de la línea recta, así que según el taxista debía girar a la derecha. Seguí un poco recto y giré a la derecha, seguí andando un poco y vi un edificio con un poco de claridad, debía haber luz, podía ser el albergue. Bordeé el edificio buscando la entrada cuando alguien empezó a gritarme en un idioma que no entendía: era wolof. Alguien me hablaba pero no les veía, empecé a preguntar por el albergue en francés. Un par de luces aparecieron: había tres senegaleses y dos de ellos habían sacado el móvil para alumbrar, estaba enfrente de su casa, encima de su huerto. Les expliqué que iba al albergue y que me había perdido. Se rieron un rato de mí, hablaron en wolof entre ellos y después uno de ellos me acompañó con una linterna. No estaba muy lejos, pero aparecí justo por el lado contrario que por donde yo creía que iba a llegar: había hecho todo menos una línea recta.
Cuando llegué, los del albergue estaban aun despiertos y todo estaba en calma, la realidad volvía a la normalidad. Se lo conté y se rieron un poco, me dijeron: “c’est l’Afrique”. Definitivamente si, esto era África.
Colmenar Viejo
Colmenar Viejo celebra Halloween con las Jornadas de Terror y noche de DJs
El Ayuntamiento de Colmenar Viejo ha preparado un ‘terrorífico’ programa de actividades para las celebrar la Fiesta de Halloween de este año, con propuestas para todas las edades.

Jornadas de Terror en La Casa de la Juventud
La Casa de la Juventud ha programado unas Jornadas de Terror, con Pasaje del Terror, talleres de cocina y maquillaje y zombis que bailarán ‘Thriller’.
El viernes 23 de octubre, de 17:30 a 19:30h, taller de cocina monstruosa y taller de maquillaje de Halloween, ambos para niños de 8 a 12 años. El precio de estos talleres es de 5 euros por niño y es necesaria la inscripción previa.
El sábado 24, de 17:30 a 19:30h, taller de cocina monstruosa para niños de 8 a 12 años, y taller familiar de maquillaje de Halloween para niños de 5 a 11 años
El viernes 30 y el sábado 31 de octubre, habrá un Pasaje del Terror apocalíptico: un virus se ha escapado del laboratorio y el contagio te convierte en zombi. Así que entra, grita y… ¡corre!
En el descanso del Pasaje del Terror del viernes 30, ¡ocurrirá algo espeluznante!
Y el sábado 31 de octubre, ¡Baila el ‘Thriller’!, una coreografía abierta a vecinos de todas las edades que quieran disfrazarse y bailar con la terrorífica música de Michael Jackson. Será en la calle Padre Claret, junto al Parque ‘El Mirador’, a partir de las 19:00h. La actividad está dirigida a todos los públicos: jóvenes, adultos y familias; los niños de entre 8 y 12 años deberán ir acompañados de un adulto participante.
“Invitamos a todos los vecinos de Colmenar Viejo, de cualquier edad, a venir disfrazados y sumarse a una gran coreografía inspirada en ‘Thriller’, con el objetivo de reunir al mayor número posible de zombis y crear una de las imágenes más espectaculares de este Halloween”, señala el concejal de Juventud e Infancia, Enrique Navarro Hermosilla, quien añade que “queremos que nadie venga solo a mirar, sino que se aprendan el baile, se disfracen y se unan a la fiesta”.
Noche de DJs en la Fiesta de Halloween
La fiesta más grande de Halloween se celebra en Colmenar Viejo el sábado 31 de octubre, con una decoración escalofriante, performances aterradoras y todos los estilos musicales. La entrada al evento será gratuita.
Desde las 22:00h, y hasta las 04:00h, actuarán en el Recinto Ferial ‘Las Huertas’ algunos de los más terroríficos DJs del panorama nacional: Hugo García, DJ Ismael, Varo Castro y Carlos Iniesta.
Habrá performances con bailarines disfrazados, y las entradas al recinto, así como el escenario y el resto de elementos, tendrán una decoración ambientada en la fiesta de Halloween. También habrá un photocall del terror.
España
Empleo turístico supera los 3 millones de afiliados en septiembre 2026
En el mes de septiembre, los afiliados vinculados a actividades turísticas aumentaron en términos absolutos en 136.415 personas, alcanzando una cifra total que supera ligeramente los 3 millones de trabajadores, según datos publicados hoy por Turespaña. Esto supone un incremento del 4,7% respecto al mismo mes del año anterior. En relación con el mercado laboral del conjunto del país, que para dicho mes creció un 3,4% interanual, el empleo turístico supone el 13,7% del total de afiliados.

La variación de los afiliados fue positiva en hostelería, donde se registra un aumento de 88.413 afiliados (23.922 en los servicios de alojamiento y 64.491 en los servicios de comidas y bebidas). Por otro lado, en agencias de viajes la afiliación ha sido negativa y ha registrado un descenso de 1.351 trabajadores.
Debe aclararse, como en los meses precedentes, que la cifra de las agencias de viaje no refleja una caída real, ya que está influida por las modificaciones realizadas en los CNAE, que han reclasificado en otras categorías algunas actividades que anteriormente se clasificaban bajo el epígrafe de ‘agencias de viaje’
Los asalariados crecen notablemente
En el noveno mes del año, la cifra de asalariados en el sector turístico (que representan el 83,2% del total) aumentó un 5,2% respecto al mismo mes del año anterior. Por ramas de actividad, el empleo asalariado descendió en agencias de viajes y operadores turísticos (cayó un -1,2%) y aumentó en hostelería (5,2%), con el mismo incremento en los servicios de alojamiento y en los de comidas y bebidas.
Por su parte, el empleo autónomo en turismo, que representa el 16,8% del total de trabajadores afiliados, se incrementó en un 1,9%. En la actividad de hostelería se aprecia una subida de 1,3% debido principalmente al aumento en los servicios de alojamiento (16,9%). En las agencias de viajes se observa un descenso interanual del 3,5% en el número de autónomos, caída influida también por el cambio en los CNAEs.
La Comunidad Valenciana es la que más crece
En el mes de septiembre, el empleo en el conjunto de hostelería, agencias de viajes y operadores turísticos aumentó en todas las Comunidades Autónomas.
En cifras absolutas, el mayor aumento se dio en Cataluña (con 16.475 afiliados más). En términos relativos, el mayor aumento tuvo lugar en Comunidad Valenciana (6%), seguida de Castilla-La Mancha (un 5,5% más) y Cataluña (un 5,2%).
España
Hereu defiende en Turespaña el modelo turístico de triple sostenibilidad
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha inaugurado hoy en Zaragoza la VI Convención Turespaña con un discurso en que ha reivindicado el modelo turístico de España, basado en la gobernanza política y la triple sostenibilidad, económica, social y medioambiental, como claves para la transformación y la modernización del sector.

En su intervención, Hereu ha puesto en valor las políticas públicas activas que sirven para liderar la transformación del turismo y no solo para gestionar su éxito. El ministro ha recordado que los retos de la industria turística requieren de consenso, pero también de voluntad y decisiones políticas firmes y valientes para que la prosperidad que genera el turismo llegue a toda la ciudadanía y también a los territorios.
Bajo el eje temático ‘Do You Speak Global? El turismo internacional como palanca de transformación’, esta cita anual es un punto de encuentro, de debate y de coordinación estratégica entre el sector turístico público y el privado
Zaragoza es el tercer destino de interior en acoger la Convención Turespaña; anteriormente la convención se ha celebrado en Sevilla, Barcelona, Donostia, Tenerife y Cáceres
El ministro de Industria y Turismo ha inaugurado hoy la Convención de Turespaña, que se ha convertido en uno de los grandes foros de reflexión e intercambio de conocimiento, una cita ineludible del calendario institucional de hitos turísticos
La secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, ha reivindicado la Estrategia España Turismo 2030 y la necesidad de reforzar la adaptación de los destinos al cambio climático, mejorando la coordinación entre las diferentes administraciones
Madrid
Madrid, mejor destino europeo de reuniones y congresos 2026
Madrid confirma su liderazgo como sede de grandes encuentros profesionales al proclamarse, por novena vez consecutiva, mejor destino europeo de reuniones y congresos (Europe’s Leading Meetings & Conference Destination 2026) en la gala europea de la 33ª edición de World Travel Awards. Estos prestigiosos premios internacionales, que distinguen la excelencia de la industria turística, se han entregado este fin de semana en Kotor (Montenegro).

Imagen del Palacio de Cristal del parque de El Retiro
La concejala delegada de Turismo, Almudena Maíllo, ha destacado la importancia de este galardón que “sitúa a Madrid como un referente europeo en el turismo de negocios, siendo el destino que más veces ha ganado este premio otorgado por los votos de los profesionales del sector”.
La capital se ha impuesto a las otras nueve ciudades que concurrían en esta categoría, entre las que se encuentran Barcelona, Berlín, Frankfurt, Londres, Milán o París. Este reconocimiento se suma a los logrados hace solo una semana en World MICE Award 2026, los premios especializados en turismo de reuniones, en los que Madrid se alzó como mejor destino de incentivos del mundo y de Europa.
El turismo de reuniones es un segmento clave para la capital, que acogió en 2025 más de 51.000 reuniones, entre jornadas, convenciones y congresos, con un impacto económico de más de 5.500 millones de euros, según datos del ‘Informe de Medición del Turismo de Reuniones en la ciudad de Madrid’. La ciudad concentra el 23 % del gasto generado por la industria MICE en España.
Madrid
El Bernabéu del Siglo XXI a través de la fotografía de José Manuel Ballester
PHotoESPAÑA y Bernabéu presentan la exposición El Bernabéu del Siglo XXI, una muestra que, a través de la obra del fotógrafo José Manuel Ballester (Madrid, 1960), recoge la profunda remodelación del estadio durante los últimos seis años. Un relato visual de una proeza de la ingeniería.

José Manuel Ballester junto a su obra. Bernabéu, Madrid, 2020-2026 © JORQUERA
Durante este tiempo, Ballester ha documentado, con precisión casi arquitectónica, la profunda transformación del Bernabéu, con una mirada que va mucho más allá del registro documental. Su cámara ha acompañado el pulso de una obra que ha redefinido un icono urbano: la nueva piel metálica del Bernabéu se ha convertido ya en una silueta esencial del ‘skyline’ de Madrid. De hecho, las imágenes resultantes componen un relato visual de gran potencia plástica que captura la escala, la complejidad técnica y la dimensión simbólica de una de las grandes metamorfosis arquitectónicas contemporáneas en Europa.

José Manuel Ballester. Sin título. Bernabéu, Madrid, 2020-2026 © JOSÉ MANUEL BALLESTER
En palabras de María Santoyo, directora de PHotoESPAÑA: “Uno de los grandes objetivos de PHotoESPAÑA es acercar la mejor fotografía a públicos amplios y diversos, también generando encuentros con la imagen fuera de los espacios expositivos habituales. Por eso, esta intervención inédita en el Bernabéu supone para nosotros una oportunidad extraordinaria: poder mostrar el trabajo de José Manuel Ballester a cerca de 7.000 personas cada día, llegadas de todas partes del mundo, en un lugar que forma parte del imaginario colectivo de Madrid”.
Por su parte, Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales del Real Madrid C.F., ha afirmado: “Estamos especialmente orgullosos de que el Bernabéu forme parte por primera vez de PHotoESPAÑA, que sea el primer estadio que se incorpora como sede de este prestigioso evento cultural y que seamos un punto de encuentro donde conviven el deporte, la música, la innovación, la arquitectura, la gastronomía y, por supuesto, el arte”. “Esta exposición simboliza la voluntad de este club de preservar el patrimonio de la ciudad de Madrid y de seguir haciendo historia. Esta obra permanecerá como un valioso testimonio de uno de los capítulos más importantes de la historia reciente del Real Madrid”, concluía.
Con esta exposición, abierta al público hasta el 31 de diciembre, la sensibilidad de Ballester, Premio Nacional de Fotografía 2010 y una de las voces más sólidas del panorama artístico español, se despliega para revelar la épica íntima de la construcción: el Bernabéu como paisaje, como escultura y como emblema cultural, convertido en símbolo renovado de una ciudad en permanente evolución.
Madrid
JAZZMADRID 2026 convierte Madrid en la capital europea del jazz en otoño
La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, ha presentado JAZZMADRID 2026, el Festival Internacional de Jazz organizado por el Ayuntamiento de Madrid, que se celebrará del 2 de octubre al 30 de noviembre y convertirá a la ciudad en uno de los grandes centros europeos del jazz. La programación reunirá a grandes nombres internacionales, artistas españoles y nuevos talentos y llevará el jazz a distintos espacios y barrios de la capital.

El teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, CentroCentro, Contemporánea Condeduque, el Teatro Albéniz, la Sala Villanos y otros espacios de la ciudad acogerán durante casi dos meses a grandes figuras nacionales e internacionales del jazz
Grandes nombres para una gran edición
La programación de JAZZMADRID 2026 estará marcada por la presencia de algunas de las figuras más relevantes del jazz contemporáneo. Entre ellas, destaca el encuentro entre el cantante Kurt Elling y la histórica formación The Yellowjackets, protagonistas de ‘Celebrate Weather Report’, un homenaje a la música de uno de los grupos más influyentes y revolucionarios del jazz eléctrico.
Otro de los momentos más esperados llegará de la mano de Cécile McLorin Salvant, considerada una de las grandes voces del jazz del siglo XXI, que comparecerá junto al pianista Sullivan Fortner. A ellos se suman el legendario clarinetista y saxofonista Paquito D’Rivera, referencia absoluta del jazz afrocubano y latino, y el saxofonista David Murray, una de las personalidades más influyentes surgidas de la vanguardia jazzística estadounidense durante las últimas décadas.

La creación española tendrá igualmente un protagonismo destacado con dos propuestas de especial relevancia artística. Por un lado, el encuentro entre los pianistas Moisés P. Sánchez y Marco Mezquida en Va y Ven, un proyecto que reúne a dos de los músicos más imaginativos y respetados de la escena europea. Por otro, la actuación conjunta de Rita Payés y Lucía Fumero, dos creadoras fundamentales de una nueva generación que ha sabido acercar el jazz a nuevos públicos desde una mirada profundamente personal y contemporánea.
Miles Davis y John Coltrane, 100 años después
La edición de 2026 rendirá homenaje a dos gigantes de la música del siglo XX con motivo del centenario de sus nacimientos. Los universos de Miles Davis y John Coltrane estarán presentes en varios de los conciertos más destacados del festival.
El pianista Emmet Cohen abrirá este recorrido con ‘Miles & Coltrane at 100’, mientras que James Carter presentará ‘Trane: A Centennial Supreme’. La mirada sobre la figura de Davis continuará con ‘100 Miles for Miles Davis’, de Jason Miles, y con ‘Dear Miles: A Love Letter’, el proyecto de Emma-Jean Thackray. Por su parte, Antonio Serrano y Kaele Jiménez revisitarán la herencia ‘coltraniana’ desde una perspectiva propia en ‘Jazz CaLó for Coltrane’.
Colmenar Viejo
Subasta Nacional de Ganado y la Despensa de Madrid este finde en Colmenar Viejo
Este fin de semana se celebra ‘La Despensa de Madrid’, que coincide con la LXXXVIII Subasta Nacional de Ganado Selecto. Ambos eventos tendrán lugar en el Centro de Transferencia Tecnológica, situado en la Carretera de Colmenar Viejo a Guadalix de la Sierra, kilómetro 1,8.

El Mercado Directo de Productores de Madrid tendrá lugar el sábado y el domingo, en horario de 10:00 a 14:30h. Contará con 20 carpas individuales, en las que las empresas agroalimentarias participantes expondrán y venderán sus productos.
Los visitantes podrán conocer, directamente de manos de sus productores, la mejor oferta agroalimentaria de nuestra región: aceite, aceitunas, ahumados, carne fresca, cerveza, chocolate, conservas, embutidos, empanadas, frutas y hortalizas, frutos secos, legumbres, licores, miel, pan, pastelería, quesos, vermut y vinos. Además, la producción ecológica contará con una importante representación.
El objetivo de esta iniciativa es mostrar la enorme variedad de alimentos elaborados o cultivados en la Comunidad de Madrid, así como animar a los ciudadanos a consumir productos de proximidad.

La Comunidad de Madrid organiza la LXXXVIII edición de la Subasta Nacional de Ganado Selecto, que se está celebrando desde ayer jueves. Además de la exposición y subasta de distintas razas de ganado selecto bovino, ovino, caprino y aviar, el programa incluye diversas actividades de interés para el público en general.
El acceso al recinto ferial será libre (el viernes y el sábado, de 10:00 a 20:00h y el domingo, de 10:00 a 17:00h) y gratuito.
Se espera la participación de 257 animales, entre machos y hembras, pertenecientes a 46 ganaderos/criadores distintos. Algunos de estos ejemplares, además de participar en la exposición permanente de razas puras de la Feria, serán subastados el domingo.
Conferencia y presentación de libro
Hoy viernes, a las 19:30h y en el Pósito Municipal (calle del Cura, 2), conferencia y presentación del libro ‘Enclave segoviano de Pedrezuela. Documentos para su historia’, de Jesús Carlos González Sanz, cronista oficial de Pedrezuela. Este nuevo volumen de la colección ‘Los Villares’ está publicado por el Círculo Cultural de Colmenar Viejo. Entrada libre hasta completar el aforo.
Madrid
Madrid cierra la Fiesta de la Hispanidad 2026 con más de 1 millón de espectadores
La Comunidad de Madrid ha cerrado la sexta edición de Hispanidad con más de 1 millón de espectadores, la mejor cifra de toda su historia y un incremento superior al 10% respecto a 2025. Bajo el lema Todos los acentos del español caben en Madrid, ha llenado parques, plazas y espacios culturales del 2 al 12 de octubre con más de 200 actividades programadas. La música en vivo ha sido la protagonista indiscutible, congregando a casi 700.000 personas en escenarios como Plaza de España, Plaza Mayor y la explanada multiusos de Madrid Río.

Entre las actuaciones más aclamadas, las de la Plaza de España, con el concierto del cantante colombiano Sebastián Yatra este sábado o el de Marta Sánchez al día siguiente, con el venezolano Carlos Baute poniendo el broche de oro a este espacio. Por Plaza Mayor pasaron el legendario trompetista cubano Arturo Sandoval, la fusión de flamenco y jazz de Ibérica Suite, las melodías clásicas de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM) o la gala flamenca del Corral de la Morería.
Por su parte, la explanada Multiusos de Madrid Río puso al público a bailar al son de la artista cubana Aymée Nuviola, los ritmos de Cimafunk o el arte de Lin Cortés y su banda, además del viaje rock de 091, entre otros.
La Gran Cabalgata
Otro punto álgido de Hispanidad 2026 fue la Gran Cabalgata, que recorrió el 4 de octubre, por tercer año consecutivo, la Gran Vía madrileña ante más de 300.000 personas. Por allí desfilaron 15 carrozas con 4.500 participantes entre artistas, bailarines, patinadores, acróbatas, bandas de música o compañías de teatro.
Participaron en el pasacalles delegaciones de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, República Dominicana, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Guinea Ecuatorial, Filipinas, Madrid y Estados Unidos, además de los territorios de Guam y las Islas Marianas del Norte.
Con Estados Unidos como país invitado, la programación de este año ha contado con numerosos actos homenaje y eventos dedicados a su influencia hispana. Así, el público ha podido disfrutar de la World Street Brass Band de Nueva Orleans; el ciclo Cine y Flamenco, dedicado a Carmen Amaya y Antonio el Bailarín y sus vivencias en los Estados Unidos, o de la experiencia NFL Culture Club Madrid, además de foros, conferencias y exposiciones.
Un año más ha habido espacio para el público familiar con espectáculos de clown, circo, magia, acrobacias o títeres en los Jardines del Palacio de Vista Alegre y el Parque de Santander, y el ya clásico espectáculo piromusical para celebrar el 12 de octubre en la Plaza de Cibeles, así como numerosas obras de teatro y espectáculos de danza.
Además, en Puente del Rey se ha organizado el festival mexicano Agave y Maíz, donde 50.000 personas degustaron los mejores tacos, y la carrera Madrid corre en Español, en la que 5.000 corredores pasaron por lugares tan icónicos de la capital como el Parque del Oeste, la Plaza de España o la Casa de Campo. Por su parte, la Plaza de Las Ventas colgó ayer el cartel de no hay billetes con 23.000 entradas vendidas para presenciar el regreso a los ruedos del matador Morante de la Puebla.
A todo ello se une la iluminación de la fachada de la Real Casa de Correos el 11 y 12 de octubre, sede del Gobierno regional, con los colores de la bandera española con motivo del Día de la Fiesta Nacional, además de lucir en sus balcones las enseñas de los 22 países hispanohablantes y Estados Unidos, en su condición de invitado este año a Hispanidad 2026.
Alcobendas
Alcobendas estrena una nueva edición de las Noches en la Esfera
El Ayuntamiento de Alcobendas estrena una nueva edición del programa ‘Noches en La Esfera’, una iniciativa cultural y de ocio que comenzó el año pasado con el objetivo de completar la programación del Teatro Auditorio Ciudad de Alcobendas y el Auditorio Paco de Lucía, y que se ha consolidado ya como una apuesta clave del consistorio en su programación musical.

Durante los próximos meses, un total de seis espectáculos conforman una variada programación que incluye propuestas de diferentes estilos a precios muy asequibles, que van desde citas gratuitas a otras que oscilan entre los 6 y los 10 euros.
Una variada programación
El viernes 16 de octubre a las 21:30 horas se celebra el primero de los conciertos de esta edición, ‘Indievisión’, donde el grupo Metropop rinde tributo a las mejores bandas de música indie en español.
La programación completa se puede consultar en la página web del Ayuntamiento de Alcobendas www.alcobendas.org. Las entradas para estos espectáculos están ya disponibles en la taquilla del Teatro Auditorio Ciudad de Alcobendas, en https://www.giglon.com/, en el teléfono 902733797 y, desde una hora antes de cada concierto, en la taquilla del centro municipal La Esfera.
Madrid
Madrid firma el mejor agosto turístico con 1.378M€ de gasto internacional
El gasto turístico internacional aportó 1.378 millones de euros en agosto a Madrid, lo que supone un 12,9 % más que en el mismo mes de 2025, según los datos facilitados por la Encuesta de Gasto Turístico (EGATUR). Esta cifra, que supera en 3,7 puntos porcentuales a la registrada en el conjunto de España, convierte este mes estival en el mejor de toda la serie del turismo en la capital, consolidando el modelo de calidad de Madrid basado en la desestacionalización turística.

Con estos datos, el gasto internacional acumulado durante los ocho primeros meses del año asciende hasta los 12.998 millones de euros, un 10,9 % más que en el mismo periodo de 2025. Asimismo, la ciudad de Madrid ha recibido 948.277 viajeros en agosto, que representan un 11,7 % más que en el mismo mes del año anterior, contabilizando 1.931.592 pernoctaciones, con un avance interanual del 5,7 %.
La concejala delegada de Turismo, Almudena Maíllo, ha destacado que “Madrid sigue ganando atractivo durante los meses de verano, una noticia muy positiva para la economía de los madrileños”. En palabras de Maíllo, “la desestacionalización es una prioridad para un destino urbano como Madrid porque favorece la estabilidad del empleo y genera más confianza en el sector”.
Estados Unidos consigue su mejor agosto como mercado emisor
En el desglose de los resultados, destaca el turismo internacional, ya que la capital recibió 601.470 viajeros del exterior, un 9 % más que en agosto de 2025.
Estados Unidos ocupa la primera plaza entre los mercados emisores internacionales, con 104.764 viajeros, lo que supone un 27,8 % más y 223.836 pernoctaciones, un 20,9 % más en lo que ha sido su mejor agosto. México ocupó la segunda posición, con 37.803 viajeros y 82.797 pernoctaciones, lo que supone un incremento del 16,7 % y del 11,2 %, respectivamente.






















