Fundación MAPFRE presenta en su Sala Recoletos ‘Zuloaga en el París de la Belle Époque.1889-1914’, una gran exposición comisariada por Leyre Bozal Chamorro y Pablo Jiménez Burillo que ofrece una nueva visión del pintor, cuya obra, que en gran parte se desarrolla en el París. Podrá visitarse hasta el 7 de enero 2018.

Sin obviar la interpretación tradicional que le une al tópico de la España negra, el recorrido expositivo excede esta concepción y muestra cómo la pintura de Zuloaga (Éibar, 1870-Madrid, 1945) combina un profundo sentido de la tradición con una visión plenamente moderna, especialmente ligada al París de la Belle Époque y al contexto simbolista en el que el pintor se mueve por aquellos años.

Celestina, 1906. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

Para poder contar esta visión de Zuloaga es necesario situar su obra junto a la producción de otros artistas contemporáneoscomo Paul Gauguin, Paul Sérusier, Pablo Picasso, Francisco Durrio, Santiago Rusiñol, Maurice Denis, Émile Bernard, Giovanni Boldini, Jacques Émile Blanche o el escultor Auguste Rodin, entre otros.

Víspera de la corrida, 1898 Óleo sobre lienzo. Musées royaux des Beaux-Arts de Belgique, Bruselas.

En 1889, con tan solo 19 años, Ignacio Zuloaga llega a París, por entonces capital mundial del arte moderno. En pintor encuentra una ciudad en plena ebullición cultural, en la que se dan cita las más innovadoras tendencias y en la que pintores, escultores, y escritores experimentan con nuevos lenguajes artísticos que conducirían hacia la modernidad.

El pintor participa activamente de este París de fin de siglo. Al poco de llegar, entra en contacto con Paul Gauguin, Henri de Toulouse-Lautrec, Edgar Degas o Jacques-Émile Blanche y presenta sus obras en los principales salones y galerías parisinos. Asimismo, su obra refleja la influencia de algunos de los movimientos artísticos en boga, como el simbolismo.

Retrato de la condesa Mathieu de Noailles, 1913 Óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Bilbao

La experiencia parisina de Zuloaga es fundamental para entender su obra, pues su pintura, a medio camino entre la cultura francesa y la española, excede con mucho los límites que la historiografía tradicional del arte ha establecido, asociando Zuloaga a la generación del 98 y por lo tanto a la conocida como “España negra”, una España de la tragedia, de lo hondo e incomprensible.

Retrato de Émile Bernard, 1897-1901. Óleo sobre lienzo. Colección particular, Bilbao

 

No obstante, críticos como Charles Morice o Arsène Alexandre, poetas como Rainer Maria Rilke, y artistas como Émile Bernard o Auguste Rodin consideraron la obra del pintor vasco como un referente para el arte moderno.